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viernes, 27 de febrero de 2015

En el viejo Armario, audio relato de terror


Imagen de portada.

Buen día Anaquelian@s, el día de hoy vengo a compartirles un trabajo conjunto, fruto de las maravillosas posibilidades que dan las tecnologías actuales. El último “Audio relato de terror” producido por Nemesis  Onion , y escrito por Henry G. Aguiar Sanchez.
Nemessis además, es el locutor del mismo. Permítanme contarles que hace unos meses el también escritor y, como les había contado antes productor Nemesis, platicó conmigo sobre esta idea suya, de realizar audio relatos en el género de terror, yo le sugerí al escritor Henry para su proyecto. El resultado es éste y esta ya disponible para todos.
Esta producción desde mi punto de vista es sorprendente. No puedo menos que felicitar a Nemesis por esta propuesta y a Henry por participar en ella. Les comparto una breve biografía tanto del escritor como del productor del audio relato, así como el vídeo y el link para puedan disfrutar de él:
“En el viejo armario

link:

Algunos datos sobre Henry G. Aguiar Sanchez

Henry G. Aguiar Sanchez, nace en el año 1975 en una pequeña localidad de agricultores llamada Pretoria,  en Ecuador, en la actualidad vive en la ciudad de Sant Feliu de Guixols – Girona - España.

Y él nos comenta:

La vida me ha permitido crecer como ser humano, aprender de las experiencias vividas, sean buenas, regulares o muy duras, en fin, experiencias, de las que hay que tomar lo positivo (aunque a veces cueste) de cada situación para cada día intentar ser mejor persona. Mi modelo a seguir ha sido siempre mi Mama Lola (como llamamos a mi madre), punto de apoyo y pilar en nuestra familia, sus sabios consejos los llevo siempre presentes, tomando como eje el respeto, empezando conmigo mismo para poder respetar a los demás e intentando siempre aportar algo constructivo que nos permita convivir en una sociedad en donde no haya distinciones de ninguna clase, tal vez una quimera, pero si las personas somos realmente libres, es en nuestra imaginación y nuestros sueños, es allí en donde nuestras alas echan a volar en un mundo sin fin, en nuestro mundo interior, y sin darnos cuenta, lo exteriorizamos, porque creo sinceramente que, somos lo que sentimos y, en base a nuestros sentimientos actuamos.


He tenido la gran oportunidad de publicar mi primera novela que se titula “De Luz o de Tinieblas – Revelaciones”, en mayo de 2013. Actualmente trabajo en otras que espera la oportunidad de ver la luz. Me seinto orgulloso y afortunado de colaborar con mi granito de arena aquí, en Anaquel Literario, También soy miembro de Sainde – Sociedad de Autores Independientes, donde los autores tenemos la oportunidad de publicar nuestros relatos cada mes en la Revista Literaria Umbral, que os invito a leer (entrar aquí).

Otra de mis grandes pasiones es la pintura, en cada trazo que doy, y ver como se capturar una emoción, un sentimiento que, cada persona interpreta desde su punto de vista muy personal. Mientras realizo una obra es como un danzar acompasados, nace un vínculo que por un instante nos convierte en uno solo hasta que lentamente paleta y persona ven alumbrar una historia reflejada y plasmada en pigmentos.


Algunos datos sobre Nemessis Onion

El personaje es bastante misterioso en sí, se desconoce tanto su nacionalidad como su nombre real, les dejo en vez información proporcionada por el mismo, sobre algunos de sus escritos.

Para quien le interese, les dejo aquí dos enlaces para dos libros respectivamente:

Casa Barrios:
Una novela corta formada por cinco relatos, de tal manera, que cada uno de estos relatos puede ser leído de manera independiente conservando un sentido propio, la historia es en dos partes: Bruno Barrios, un empresario solitario del siglo pasado que asesina a su esposa y como la culpa lo atormenta hasta matarlo y aun mas...
Diego Barrios: Un descendiente del anterior, heredero de una fortuna pero sin ningún sentido por la vida mas que materialismo y superficialidad, hace un pacto al saber que va a morir, y al final, consigue todo lo que quiere... 


Letras Muertas:
Un libro recopilatorio de relatos de terror, aun lo tengo en edición, un detalle que cabe mencionar es que la mayoría de ilustraciones están hechas también por mi...


Actualmente estoy haciendo una serie de relatos con temática de circo, para un nuevo volumen recopilatorio con el tema "El Circo de las Sombras", también haciendo algunas adaptaciones al audio tanto de esos mismos escritos así como personas que tengan calidad literaria en el terror y deseen colaborar conmigo...

espero que lo hayan disfrutado, y agradecer cómo no, los comentarios.

martes, 24 de febrero de 2015

Buscando a Drácula

Datos del libro:

Título: La Historiadora
Título original en Inglés: The Historian: A Novel
Autora: Elizabeth Kostova
Género: Terror, Novela Histórica, Novela Epistolar
Ciudad: Nueva York, Estados Unidos, 2005
Traductor al Español: Eduardo G. Murillo
Editoriales: Little, Brown and Company - Umbriel Editores
698 Páginas en su edición en Español

De su autora:

Elizabeth Kostova, escritora estadounidense graduada de la Universidad de Yale y que además posee un MFA... ¿eso qué es? es un Master en Fine Arts, o sea, una Maestría en Bellas Artes por parte de la Universidad de Michigan. Esta escritora tiene únicamente dos novelas escritas La Historiadora y El Rapto del Cisne; en esta ocasión quiero platicarles un poco sobre su primer novela, la cual tomó forma a lo largo de 10 años, y su inspiración surgió gracias a las leyendas de vampiros que su padre le contaba mientras viajaban por Europa.

Sobre la Novela:

Afortunadamente para muchos y muchas que nos gustan las novelas de vampiros, las buenas novelas de este tema y a diferencia de las novelas actuales que tanto gustan a adolescentes, La Historiadora narra la búsqueda del último lugar de descanso de un polémico personaje histórico, héroe nacional de Rumania e inspiración para una de las criaturas míticas más enigmáticas, y me atrevo a decir también la más solicitada por la literatura y el cine: Vlad Tepes, alias, Drácula.

Yo no diría que es una novela de terror, porque de terrorífica no tiene nada, es una novela histórica, te narra a través de cartas como, en tres distintas épocas, los personajes principales de la historia buscan la tumba de Vlad Tepes, combinando de una manera única al personaje histórico real con el Drácula ficticio de Bram Stoker.

¿De qué se trata? Pues bueno, el Profesor Bartholomew Rossi recibe, en la década de los 30's un misterioso libro encuadernado en piel suave y descolorida, al abrirlo por la mitad se ve la xilografía de un dragón con las alas desplegadas, una cola larga y enroscada, con garras extendidas, de las cuales cuelga una bandera con una sola palabra: DRAKULYA; ¡el libro no contiene nada más! Un libro tétrico pero enigmático con una sola palabra escrita, por obviedad piensas en vampiros, pero para un catedrático pensar en vampiros es algo ridículo, aún así el profesor Rossi decide investigar.

En la década de los 50's, Paul, alumno del profesor Rossi recibe un libro exactamente igual, de la misma forma misteriosa y conteniendo también únicamente la imagen del dragón; esa misma noche, el profesor Rossi desaparece al hacer del conocimiento de Paul que él tiene un libro igual. Paul tendrá que buscar a su maestro y recorrer una buena parte de Europa para dar con él, Ámsterdam, Eslovenia, Bulgaria, Turquía, Francia, Suiza, Italia, Oxford y por supuesto: Rumania.

En los 70's, la hija de Paul al desaparecer también su padre, comienza su propia búsqueda develando, en dónde se encuentra el profesor Rossi, la misteriosa desaparición de su padre y la identidad de su madre perdida.

El tema principal además de los vampiros es la Historia, leer es la base del conocimiento, y el conocimiento por supuesto es poder. Todos los personajes en algún momento de la novela leen y escriben, ¡hasta parecen anaquelistas! También maneja algunos otros temas como la religión, a fin de cuentas Vlad Tepes era cristiano y se ve envuelto en el mundo musulmán siendo prisionero de los otomanos, de ahí el por que les tiene tanto odio, un ejemplo más de la sociedad arruinada por los conflictos religiosos.

Este es uno de esos libros que no puedes dejar de leer, te quedas siempre queriendo saber más, ¿encontrarán la tumba? ¿existen los vampiros? ¿que significa ese misterioso libro? ¿dónde puedo conseguir uno igual? La novela te invita a leer más sobre historia, lo mismo que pasa con algunos otros, como por ejemplo con El Código Da Vinci... novela que por cierto La Historiadora en su primer semana de haber sido publicada le gano en ventas.

Conforme vas recorriendo sus páginas te encuentras buscando en la red, fotografías de los lugares que visitan sus personajes, sus descripciones son con tanto detalle que imaginas que estás ahí mismo, resolviendo misterios haciendo el papel de detective.

Esta novelita recibió en 2003 el premio Hopwood que se da a novelas en desarrollo y es otorgado por la Universidad de Michigan, Elizabeth Kostova recibió $10,000 USD para motivarse y continuar con su buen trabajo. Este premio lo otorga dicha institución académica para fomentar la escritura creativa entre sus alumnos (as).

En 2005 ganó el Quill Award en la categoría Debut Author of the Year, y la novela es nominada también al International Horror Guild Award, aunque insisto, a mi no me parece una novela de terror, pero cada quien. Un año más tarde fue el Book Sense Book of the Year Award en la categoría de ficción para adultos.

La versión en castellano recibió el premio otorgado por la revista Qué Leer como el mejor libro extranjero del 2005, ¡puros premios!

Mezcla de personaje histórico con uno ficticio, búsqueda documentada de una verdad que ¿podría ser acaso verdadera?, una buena historia de vampiros fuera de lo común y ordinario, líneas de tiempo intercaladas, lo académico se encuentra con lo oculto y paranormal, claves ocultas, ¿algo más? Definitivamente La Historiadora es para leerla y disfrutarla al máximo, sí, es una novela larga, pero vale la pena cada página, y a mi como buena fan del séptimo arte me encantaría ver en película, he estado haciendo mi cast personal para imaginar a los personajes interpretados por algunos de mis actores y actrices favoritos, espero y algún día a alguien se le ocurra.


"El pasado es muy útil, pero solo cuando puede enseñarnos algo acerca del presente. El presente es lo que cuenta"

domingo, 22 de febrero de 2015

“Micrófono Abierto"

Buenos días anaquelistas, tengo el gusto en esta ocasión de anunciarles el próximo inicio de la dinámica “Micrófono Abierto”. Esta vez la dinámica será un poco diferente, pero en un sentido positivo, así que permítanme explicarles.

La dinámica “Micrófono Abierto” estará vigente durante el mes de marzo, comenzando el lunes 2 y la diferencia fundamental será, que en esta ocasión tendremos a tres escritores invitados durante todo el mes, cada uno de ellos durante una semana. 


Nuestro primer escritor invitado es: Eloy Moreno


¿Cómo funcionará esta dinámica?

En esta única ocasión la entrevista se realizará en dos tiempos. Durante la semana que va del lunes 2 de marzo al  viernes 6 de marzo, en el grupo de facebook “Anaquel Literario”, dentro del post marcado del grupo, los interesados en participar podrán dejar sus preguntas. Una vez terminada la semana, yo misma (Ana Saavedra) le haré llegar las preguntas a nuestro escritor invitado, quien amablemente las responderá y posteriormente yo misma las publicare en este blog. La dinámica será de este modo, pues el escritor accedió a esta entrevista con esta condición, únicamente debido a lo complicado de su agenda.


Así que ya saben queridos anaquelistas, corran la voz y prepárense para un mes dedicado a aprender sobre escritores y sus experiencias. Nos vemos el lunes 2 de marzo en el grupo de Facebook “Anaquel Literario” https://www.facebook.com/groups/643429609000410/ y no olviden seguirnos en la fanpage del mismo nombre.



Ahora permítanme hablarles del primer invitado de este mes: Eloy Moreno




Estudió Educación General Básica en el Colegio Público Virgen de Lidón y BUP y COU en el Instituto de Francisco Ribalta de Castellón de la Plana, donde se tituló en Ingeniería Técnica en Informática de Gestión por la Universidad Jaume I. Y tras finalizar sus estudios universitarios estuvo trabajando en una empresa de informática hasta que aprobó las oposiciones a informático en el Ayuntamiento de Castellón de la Plana, donde continúa trabajando en la actualidad.



El bolígrafo de gel verde

Su primera novela autoeditada y que le supuso el éxito al vender más de 3.000 ejemplares.[1] , siendo fichado por la editorial Espasa que reeditó la novela,[2] que fue lanzada el 13 de enero de 2011 con una nueva portada y cambios de edición.[3] [4]

La novela ha sido traducida al catalán, el italiano y el holandés con los nombres de El bolígraf de tinta verdaRicomincio da te y De groene pen respectivamente. También ha sido traducida recientemente al taiwanés.



Lo que encontré bajo el sofá

Segunda novela del autor publicada el 25 de septiembre de 2013.



NOTA 

para dejar sus preguntas pidan acceso al grupo en el siguiente link 

https://www.facebook.com/groups/643429609000410/

Y esperen al día 2 de marzo. 


Ana Saavedra

viernes, 20 de febrero de 2015

Conociendo a la escritora Emilia Casas Fernández.

En esta ocasión queridos anaquelian@s, tengo el gran honor de presentaros a la escritora zamorana Emilia Casas Fernández, una mujer con gran talento y encantadora. Muchos de vosotros tal vez ya la conocéis, igualmente, permitidme que os invite a leer su biografía según sus propias palabras.

Nací el 17 de Mayo de 1977, en la ciudad de Zamora, Castilla-León (España). Siempre fui una niña con mucha imaginación, me gustaba leer las novelas de aventuras de Julio Verne (1828-1905) y H.G Wells (1866-1946), así como las policiacas de Agatha Christie (1890-1976) y de Arthur Conan Doyle (1859-1930), creador del detective de ficción Sherlock Holmes.

En la escuela comencé a escribir narraciones cortas, solo lo hacía en la clase de matemáticas, no es que se me diera mal o me aburriera la asignatura, era el profesor, me transmitía con sus gestos y movimientos enérgicos, el mismo carisma y perspicacia, que los personajes de aquellas obras que tanto me gustaban. Recién terminado el Colegio, a un mes de empezar el Instituto, escribí mi primer relato largo –100 páginas–, un drama psicológico, el protagonista, inspirado en aquel profesor del que "aprendí más por sus buenos consejos que por su asignatura", se veía atrapado en el tiempo, reviviendo acontecimientos ocurridos en la historia, incluso llegaba a conocer a varios personajes de leyenda, entre ellos, al Teólogo y Médico Miguel Servet.

Imagen de la entrevista en Onda Cero
En aquella época, la añorada adolescencia, también me inició en la lectura de algunas novelas de Georges Joseph Christian Simenon, escritor belga en lengua francesa. Elena Garro, escritora mexicana y uno de los iconos más importantes para las mujeres liberales. Gregorio Marañón, quién, además de médico endocrino, científico, historiador y pensador español cuyas obras en los ámbitos científico e histórico tuvieron una gran relevancia internacional, era escritor. Víctor Hugo o Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, quien se hizo célebre principalmente por sus libros de cuentos. En uno de ellos, El almacén de los niños (publicado en 1757) aparece su versión sobre La bella y la bestia.

No solo junto a ellos pasaba mis niños días imaginando otras vidas, aprendía, entre aquellos aprendizajes se encuentra como referente la escritora británica Mary Ann Evans (1819-1880) conocida por el seudónimo masculino de George Eliot, "considero que son de gran estilo realista. Una frase de ella que me cautivó cuándo leí su biografía y, que utilizo con ardua frecuencia, es que nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas".

Imagen de la entrevista en canal 8, Zamora - España
En realidad uno nunca sabe porqué escribe un libro, qué es lo que te lleva a él, evidentemente hay una necesidad de hacerlo, es como la llamada a la que tienes que responder. Todo lo que he escrito ha sido en los márgenes tras una vida de trabajadora, salvando cada día algo de tiempo para ello, es mi válvula de escape contra esas horas robadas al cansancio y la dura jornada laboral, redactando historias inventadas por la vida misma y otras, ciñéndome a realidades, aislándome con un portátil, un paquete de tabaco y una garrafa de agua, sin necesitar nada más.

Vigo - España
Evidentemente no puedes escribir sobre lo contemporáneo si no abrazas en tu reflexión al mismo tiempo el concepto del bien y del mal. Y desgraciadamente, hoy en día, el asesinato es un hecho que se da en todos los ambientes, en las distintas capas de la sociedad. Cualquier persona tiene la capacidad de actuar de forma violenta, lo que no significa que lleve a la práctica esa posibilidad; pero hay individuos mucho mejor preparados que otros para orientar la agresividad innata de nuestra especie, hacia la resolución de los problemas con los que se encuentran en la vida, o simplemente para conseguir las metas que desean. Y con esa idea empecé a centrarme en el genero negro y policíaco, que es en el que más cómoda me encuentro.

Sus obras publicadas hasta le fecha son tres

Sus novelas también han traspasado las fronteras de España, llegando a México, Argentina, Colombia, Costa Rica, EE.UU, Canadá, Italia, Francia y Alemania, tanto en papel como en ebook. Aquí (España), podéis encontrarlas en las librerías de todo el país. Desde Anaquel Literario, os invitamos a seguir el trabajo de Emilia, el mismo que os muestro a continuación, según el orden en el que se han publicado.

1

Inicia en 2013 con "La Sra. BeLinwüein", donde aparece por primera vez el Detective Smít, investigador excéntrico, meticuloso y cerebral por excelencia.

http://www.artgerust.com/libro/la-sra-belinwuein-por-emilia-casas-fernandez/4236

Nos comenta la autora sobre la novela:

Entre varias de sus cualidades, se detiene en el estudio de la naturaleza humana y utiliza la psicología para sacar conclusiones y llegar a la solución final del caso.  Una novela ligera y entretenida de leer en la que abundan, además de intrigas y secretos, crímenes, todos ellos basados en hechos reales. En ella mezclo los relatos británicos de la novela policíaca, donde intervenían las clases sociales altas, los crímenes eran generalmente "refinados" y donde el culpable casi siempre era descubierto y castigado por la ley, con la novela negra americana. La historia transcurre en el Londres de 1910.

¿Por qué en Londres y por qué ésta época? Porque el halo de misterio que rodea a muchas historias relacionadas con ésta ciudad, como pueden ser las novelas de Sherlock Holmes, por ejemplo, o los Crímenes de Jack el Destripador, no serían lo mismo sin un elemento tan fantasmagórico como lo es la niebla, o la lluvia fina que cubre éste lugar. Un fenómeno meteorológico que ha dotado a esas historias de una atmósfera inquietante y misteriosa. Ese aire de las novelas, de los pasos que resuenan en la lejanía pertenecientes a un policía, quizás, a un banquero con bombín y bastón, o un extraño embotado en una chaqueta oscura, y entre todo ese misterio se encuentra: La Sra. BeLinwüein.



2

"El asesino de la vela", su segunda publicación realizada en el año 2014.

http://www.artgerust.com/libro/el-asesino-de-la-vela-por-emilia-casas/4415

Una historia original, oscura y sin miedo de mostrar la realidad en medio de una ficción, yendo más allá del drama policíaco y teniendo como aliado de fondo una gran dosis de intriga; esta historia transcurre más en nuestro tiempo. Ben, un médico forense de la policía científica, Rázvan es un policía judicial con mucha picardía y padre de Ben, Nátali es una joven periodista de investigación, tras una serie de asesinatos ocurridos en Madrid en el 2007, estos y otros personajes se ven envueltos en una complicada Investigación: Interrogatorios, pruebas de ADN, trabajo forense... Algo que no pasa desapercibido en un difícil caso que llevará a sus protagonistas hacia el corazón de las mafias italianas. Una historia donde nada, es lo que parece ser...



3

"El Hotel CollinGwöod", su tercera obra publicada en este año 2015.

Un nuevo caso para la Agencia de Detectives "Sin Descanso". El único lugar donde la verdad no juega a favor del asesino. 

http://www.artgerust.com/libro/el-hotel-collingwod-por-emilia-casas-fernandez/4564

Londres 1919, día de noche vieja, una boda. Amanece en un nuevo día y en nuevo año, pero junto a los cadáveres de los protagonista del enlace, en la habitación reservada para esa noche tan especial, así despierta el Detectivr Smit y se ve implicado en el crimen, en el que han utilizado su arma para su ejecución y pasará a ser el mayor sospechoso. Invitados y trabajadores en el Hotel CollinGwöod se ven involucrados, ahora, habrá que desvelar quien es el verdadero asesino.

Vuelve a aparecer el Detective Smít, para él no existen crímenes perfectos, sino investigaciones imperfectas y ésta, no será una de ellas, especialmente porque ha de demostrar su inocencia... En ella, al igual que el primer caso de este Detective tan particular, mezclo los relatos británicos de la novela policíaca, donde intervenían las clases sociales altas, los crímenes eran generalmente "refinados" y donde el culpable casi siempre era descubierto y castigado por la ley, con la novela negra americana.


¿Cómo se define Emilia a si misma?, podemos descubrirlo a continuación.

Me veo como una mujer discreta y moderada, con lo que prefiero los buenos modales en una discusión antes que perder los papeles. Amiga de sus amigos, "tengo pocos pero buenos, son leales".

Estoy sensibilizada con la investigación de Enfermedades Raras y Extrañas, un conjunto de enfermedades crónicas muy diversas que se caracterizan por su baja prevalencia –menos de 5 por cada 10000 habitantes–, elevada morbilidad, y mortalidad precoz. Además, su baja prevalencia ha condicionado hasta hace bien poco el que la investigación alrededor de ellas sea escasa y los tratamientos en la mayoría de los casos inexistentes.

“Soy del pensamiento de que todo es posible si te lo propones. Desde aquí, os mando mucho ánimo para sacar adelante vuestros proyectos y no olvideis que: En esta vida, además de ser humildes y honestos, necesitamos ser osados, para defender y luchar por nuestros sueños...”

Para concluir.

Antes de despedirme y esperando que hayáis disfrutado tanto como yo conociendo a Emila Casas Fernández, os dejo un enlace donde podéis escuchar una entrevista del canal 8 de Zamora después de haber publicado su segundo libro, también os dejo más enlaces donde podéis entrar y adquirir sus novelas.

Reciban de mi parte un fuerte abrazo y a ti Emilia, muchas gracias por permitirme compartir tu trabajo y tu pensamiento.

La casa del libro.


miércoles, 18 de febrero de 2015

La esperanza del Tíbet

SINOPSIS

El Tíbet, siglo XIII. El llamado «País de las Nieves», antorcha del budismo en Oriente, se encuentra bajo la autoridad del Imperio mongol, cuyos dominios se extienden por la mayor parte del planeta conocido.
En semejante contexto, el fallecimiento del líder de la principal escuela budista del país obliga a sus seguidores a iniciar la búsqueda de su reencarnación: un niño que todavía desconoce la sabiduría que encierra en su interior, y el papel que el destino le tiene reservado para el devenir de su pueblo.

Entretanto, una humilde familia de origen campesino, acosada por las agresiones del ejército mongol, abandona su aldea natal y se ve forzada a emprender un viaje de consecuencias imprevisibles para cada uno de sus miembros.

Una novela vibrante y emotiva que sumerge al lector en un entorno de leyenda donde el fervor de las gentes y la crudeza del paisaje se armonizan para conformar una sola piel.

En el siguiente enlace podéis ver el  booktrailer de "La esperanza del Tíbet"


OPINIÓN PERSONAL

Como a veces no llevo el orden cronológico de las novelas de los escritores que me llaman la atención, primero descubrí “El llanto de la Isla de Pascua” y quedé tan encantada que quise seguir leyendo a José Vicente Alfaro, así que gracias a una sección en el grupo de Facebook de Anaquel Literario, “Micrófono Abierto”, llegó a mis manos “La esperanza del Tíbet”. El libro me ha cautivado y ha conseguido que pueda mirar en el interior de ese mágico país de las nieves.

Es una novela rica en sentimientos y sabiduría. No solo por la buena documentación que caracteriza al autor, sino porque sabe narrar la historia de una forma tan sencilla y agradable que no cuesta nada recrearse en ella y compartir las vivencias de los personajes.

La combinación entre la narración y los hechos que se suceden en el Tíbet, en el siglo XIII, es perfecta. Te sumerge en la duda de qué pasará con el budismo en el país, teniendo en cuenta que el Imperio mongol, comandado por Gengis Khan, alcanza las fronteras de ese mundo espiritual que envuelve a los habitantes de la región.

Para ello nos relata las situaciones en las que se encuentran dos hermanos tibetanos de corta edad, Thupten y Chögyam, separados trágicamente tras un accidente provocado por una terrible tormenta y en manos de un destino incierto. A partir de ese triste suceso, ambos hermanos seguirán diferentes caminos. Uno con más suerte que otro, debido a la compañía que cada uno encuentra en su viaje.

Con ellos recorreremos las ciudades, las montañas, los maravillosos paisajes del Tíbet, los monasterios budistas, sus costumbres, su filosofía… Conoceremos las principales enseñanzas de esta religión milenaria y pacifista y nos adentraremos en la leyenda que envuelve esa cultura.

Pero en un momento dado se encontrarán con el lama Lobsang, que verá en ellos la esperanza que necesita el Tíbet. Y es a partir de ahí, cuando el clima de incertidumbre que crea el autor es máximo, lo que hace necesario seguir leyendo hasta el final para revelarnos el destino que depara a los dos niños.

En cuanto a su estructura, me llamó la atención que después del nombre de cada capítulo en castellano –todos ellos referidos a estaciones del año- apareciera también escrito con letras tibetanas y, tras ellas unos versos que forman parte de la escritura sagrada budista. Todos, menos el del capítulo primero, son del Dhammapada, que según la tradición fueron pronunciados por Buddha en varias ocasiones. 

Son solo seis capítulos los que dividen las más de doscientas páginas, pero en ningún momento se hacen largos. La necesidad de conocer más, de adentrarse en las vidas de los dos pequeños, hace que la lectura sea ágil y la narrativa de José Vicente Alfaro consigue cautivar al lector.

Es muy recomendable, no solo por la conmovedora historia que narra sino porque te sumerge en el Tíbet de una forma natural, embriagándote de su historia, sus tradiciones y su forma de enfrentarse a la vida. 

EL AUTOR

José Vicente Alfaro nació en Huelva en 1976. Siempre le gustó leer y desde muy pequeño empezó a escribir cuentos y relatos. Antes de cumplir los veinte años ya había escrito un par de novelas pero no las publicó. 

Se licenció en Derecho por la Universidad de Sevilla, aunque nunca ha llegado a ejercer; y, en un momento determinado de su vida, como he leído en alguna de las entrevistas que ha realizado, sintió la necesidad de escribir en serio e intentar llegar a alguna parte con ello.

Así fue como en el año 2013 presentó su novela “La esperanza del Tíbet”, que en muy poco tiempo se convirtió en una de las más vendidas de Amazon. Pero no fue todo tan sencillo y rápido. A él siempre le había fascinado el entorno del Tíbet, los lamas, los yoguis… y empezó a documentarse sobre la cultura tibetana y el budismo. A partir de ahí consiguió encontrar lo que necesitaba para escribir el libro. Y transmitió no solo una buena historia, sino los sentimientos de todo un pueblo en un momento difícil de la existencia de aquel país.

En 2014 publicó “El llanto de la Isla de Pascua” y superó las ventas en Amazon de su novela anterior. En solo tres meses logró vender más de 3.000 ejemplares. En ella cuenta cómo un arqueólogo español entra a formar parte de una excavación que pretende esclarecer algunos de los enigmas que persisten en torno a la Isla de Pascua. Se verá sin querer envuelto en una conspiración convirtiéndose automáticamente en protagonista de la historia. Nos permite además conocer la cultura rapanui, la historia de la isla, el origen de sus primeros pobladores, la construcción y el traslado de los moai…

La verdad es que la novela de José Vicente Alfaro logró mantener mi atención desde el principio. Es una interesante historia de intriga enmarcada en el mágico entorno de la Isla de Pascua. La unión del pasado con el presente se sucede de una forma natural, enlazando perfectamente ambos estados. El trabajo de documentación es admirable y la prosa muy cuidada. Fácil de leer y agradable de imaginar. Incita a querer que no termine, a seguir descubriendo los misterios de esa enigmática civilización.

Aquí tenéis el enlace con el booktrailer de "El llanto de la Isla de Pascua".

También está presente en la Antología de Micrófono Abierto, con su relato “El manuscrito”. Podéis verlo y descargarlo gratis en el blog de Anaquel Literario.

Actualmente está trabajando en un nuevo libro, del que todavía no sabemos nada, aunque parece ser que será una novela histórica, en la línea de “La esperanza del Tíbet”. Solo espero que salga pronto. Es un verdadero placer leerle.

Si queréis saber más sobre él os recomiendo que visitéis su blog. Allí encontraréis enlaces a algunas de las entrevistas que le han hecho. La verdad, muy interesantes.

lunes, 16 de febrero de 2015

Latidos, revista Gealittera Nº6



Comenzamos semana nueva y en esta ocasión tengo el gusto de presentarles la nueva entrega de la revista Gealittera, en donde tengo el gusto de colaborar, junto con un gran número de escritores.

El tema de este mes gira entorno a los "latidos" y dentro de estas páginas en esta fecunda tierra de letras, encontrarán latidos de toda frecuencia y sentimiento.

Les comparto el link y los invito a leer las diversas formas de acercarse al tema que en esta ocasión compartirlos.




http://revistagealittera.blogspot.com.es/2015/02/revista-gealittera-n6-febrero-2015.html?m=1



viernes, 13 de febrero de 2015

Y dijo... sí (Primera Parte)




A ver si ayudamos a nuestro querido amigo Anaqueliano a resolver sus dudas...

¿Cuándo uso el sí?

El sí, querido amigo Anaqueliano, es un pronombre personal. Forma de la tercera persona singular y de plural que se emplea únicamente como término de preposición.
Ejemplo: De por sí

Para determinar cada cosa por separado; sola o aparte de las demás. Por su propia naturaleza
Ejemplo: La caoba ya es de por sí bastante oscura

Con el pensamiento o sin dirigir a otro la palabra
Ejemplo: Dijo para sí y ante sí

Por propia deliberación y sin consultar a nadie ni contar con nadie
Ejemplo: Dueño de sí mismo, valor en sí mismo

miércoles, 11 de febrero de 2015

Reseña: "El jardín de la memoria" de Lea Vélez

El jardín de la memoria
Autor: Lea Vélez
Editorial: Galaxia Gutenberg
ISBN: 9788416072439
Precio: 17,90€
Páginas: 256




Fue un otoño extraordinario. El otoño en el que tú me enseñaste a vivir y yo te enseñé a morir. Durante la última aventura, filosofamos, investigamos, leímos las viejas cartas de tu hermano Stephen. Las cartas que relatan una época y un pasado familiar. Gracias a una antigua foto en un sobre con matasellos de Sheffield, encontré respuesta a la dudosa paternidad de Gill. Me encanta hacer de detective. Las cosas de Stephen siguen en la buhardilla, metidas en sus cajas de bombones y a veces las saco y releo una poesía del cuaderno infantil. Allí, en la Inglaterra de 1957, estaban las respuestas y mientras yo escribía este Jardín transcribiendo cartas amarillas por el tiempo, tú lograste perdonar. Pienso en la sonrisa del otro protagonista de este relato: Francesc Boix. Te fascinó la vida del republicano español, testigo de Núremberg, fotógrafo de guerra. Yo te contaba sus hazañas, que están en esta novela y que no sé si es novela porque todo lo que se cuenta en ella sucedió de verdad.
Ese verano volvimos a Malmesbury. Tenías razón. 


Es muy difícil enfrentarse a la muerte de un ser querido, porque el ser humano como tal, acostumbrado a su profundo egoísmo, nunca ha de aprender a decir adiós, la vida y las circunstancias hacen que, muchas veces, tengamos que aprenderlo de golpe y porrazo y esa misma vida, nos enseña no a olvidar, sino a recordar con cariño y sin dolor.

Tras la lectura de esta novela, descubrí a Lea Vélez como escritora, puesto que en un encuentro con un El club de Lectura Que Locura de Libros, tuve la oportunidad de conocerla en persona, en esa oportunidad nos habló de sus dos novelas, esta reseña está dedicada a “El jardín de la memoria” en donde, gran parte de ella, está dedicada al vía crucis que le tocó vivir frente a la enfermedad de su marido.

Cuando hablamos de cáncer, pueden ocurrir dos cosas y dos escenarios se presentan ante nuestros ojos: por un lado la incredulidad y luego la certeza en un ambiente de pena y mucha congoja, quizá de todas las enfermedades del siglo XX ésta sea una de las más devastadoras, según del que se trate y creo que en el fondo, prácticamente todos, nos hacen ver como un ser humano, que ha sido vida, trabajo y seguridad para muchas personas, poco a poco se va apagando hasta convertirse en un verdadero guiñapo, incapaces de moverse o de realizar un gesto tan simple como lo es comer.

Por desgracia, siendo más joven, me tocó vivir esta misma experiencia a través de mi madre, Lea ha sabido poner palabras a esos sentimientos que he llevado por años en mi corazón, librar esa batalla que desde el principio se sabe perdida pero, la fe hace que intentemos mover montañas y por ese egoísmo al que hacía mención antes, cuesta mucho decir adiós al ser humano que tanto se ama.

Junto a estas desgarradoras narraciones, hay otras dos paralelas: una que corresponde al fotógrafo Francesc Boix, detenido en Mauthausen durante la Segunda Guerra Mundial y a través de Stephen que nos hace ver la vida a través de sus ojos, este niño es hermano de George Collinson el marido de Lea. Los adultos asimilamos muy mal las enfermedades de nuestros seres queridos, mucho peor cuando se trata de un niño, Stephen es ingresado en el hospital por padecer de una leucemia, la novela entera habla de sentimientos encontrados pero este punto, ha sido el más difícil de leer.

A raíz del diagnóstico de su marido, esta escritora decide reconstruir su pasado a partir de unas viejas cajas guardadas en un armario de su casa y contarla, contársela a George, en tanto atiende las necesidades de sus hijos y sobre todo, las de su marido. Hace de un proceso tan triste, un acto de profunda humanidad, humildad y amor, en que los niños asumen un papel importante recorriendo este camino de una forma natural y normal, no sé si yo sería capaz de hacer lo mismo, la verdad es que de momento, prefiero no pensarlo.

Al contrario de lo que se pueda pensar, esta novela más que un camino tormentoso, es un canto a la vida por su esencia, por desgracia nadie está libre de padecer esta o cualquier otra enfermedad y lo que es peor aún, nadie se libera de la muerte, a veces llega hasta sin avisar y Lea, desde lo más profundo de su corazón, no es que nos de una receta o nos dibuje un gráfico de cómo llevar la situación, sino que nos abre la puerta de sus sentimientos y nos permite ver, que tras cada partida existe la esperanza para los que nos quedamos aquí.



Sobre la autora:  Lea Vélez nació en Madrid, en 1970 al cobijo de una familia fanática de la literatura. Tras estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense, se licenció en periodismo en 1994. Pronto se dio cuenta de que además de escribir, le apasionaba el cine, así que decidió convertirse en guionista de ficción. Su tercera pasión es y ha sido siempre la música. Mientras recorría los pubs irlandeses del barrio Madrileño de Malasaña versionando a Dylan o Fleetwood Mac, terminaba su diplomatura en guión en la ECAM (Escuela de cinematografía y del Audiovisual de Madrid).
En 1996 recibió el segundo premio Terra-Antena 3 al mejor guión de largometraje por Como Las Olas -su primer guión de cine- y tras graduarse, comenzó a escribir, principalmente, para televisión. Hoy, las teclas de su ordenador cargan ya con más de seiscientas horas de ficción televisiva -sobre todo series diarias- entre las que se encuentran los éxitos de audiencia: La verdad de Laura o Luna Negra.
En 2014 ha publicado La cirujana de Palma en Ediones B y El jardín de la memoria en Galaxia Gutenberg.


 (Gentileza Galaxia Gutenberg)


María Loreto
Puntos de Venta

lunes, 9 de febrero de 2015

El corazón del caimán de Pilar Ruiz, llega a destino

La semana pasada realizamos el sorteo de un ejemplar formato papel de "El corazón del caimán" de Pilar Ruiz, el libro ya llegó a su destino y he aquí la mejor muestra de la feliz ganadora, enhorabuena nuevamente Juani, tienes entre tus manos un libro de mucho valor, tanto Ediciones B como los administradores del grupo, esperamos que lo disfrutes y te invitamos a seguir participando de los futuros sorteos.

Por mi parte,  me despido hasta abril de esta dinámica.







domingo, 8 de febrero de 2015

UNA HABITACIÓN PARA LA ETERNIDAD por Javier Núñez


Buen inicio de semana, queridos anaquelistas. En esta ocasión les traemos un relato del escritor, Javier Núñez. Esperamos que lo disfruten, compartan y comenten su opinión.





UNA HABITACIÓN PARA LA ETERNIDAD

por Javier Núñez

Correctora: Bea Magaña

 

Rafaela se encontraba sentada ante una pequeña mesa de madera ajada, llena de vetas y nudos oscuros, jugando una partida de solitario con una baraja española. Las cartas dispuestas sobre la superficie gastada estaban combadas y llenas de dobleces. Cogió una  del montón que sostenía boca abajo en la mano izquierda, le dio la vuelta y la examinó. Comprobó que se trataba del cuatro de espadas y la dispuso en la parte inferior de una de las hileras. Pese a moverse con gestos lentos y pesados, no necesitó detenerse a pensar dónde ponerla. Había jugado tantas veces aquellas partidas. Tantas miles de veces… 

Alzó la vista y miró hacia el pequeño bulto que yacía tendido en la cama, inmóvil frente a ella. El armazón de esta era de un hierro tan deslustrado que ni siquiera la luz del sol que se colaba tímidamente por la ventana era capaz de arrancarle un destello. El hombre que se encontraba bajo las mantas estaba recostado sobre el lado izquierdo, de cara a la suerte de puerta de que disponía la habitación, y permanecía inmóvil durante tanto tiempo que podía inducir a pensar que estaba muerto. Solo que no era así. No allí. La realidad era que se hallaba tan débil que apenas era capaz de mover una ínfima parte de su propio peso. 

Rafaela regresó a su partida de solitario. Al agachar la cabeza comprobó que, por sí misma, su mano derecha ya había comenzado a depositar una sota de bastos en la parte inferior de otra de las hileras. El resultado no era importante para ella. Le daba igual si completaba o no el solitario, pero la decisión de seguir jugando no le pertenecía. Continuaba haciéndolo porque no tenía alternativa. Arrojar las cartas contra el suelo y cruzarse de brazos no constituía una opción válida. Su margen de movimientos no podía ser más reducido. Con excepción de algunas pequeñas modificaciones conductuales sin importancia, todo escapaba a su control. Todo estaba escrito, y quien lo hizo había usado tinta indeleble. De la que perduraba en el tiempo, sin siquiera emborronarse. 

El As de copas, la siguiente carta, no encajaba en ninguna de las siete hileras, así que la devolvió al montón y cogió otra. Jugó durante un rato más. Hasta que, poco a poco, el montón fue disminuyendo de grosor, y se quedó con menos de una docena de cartas en la mano. Colocó un tres de oros al final de la tercera hilera empezando por la izquierda antes de que la partida entrara en una fase de bloqueo insalvable y no le quedara más remedio que darla por finalizada. Las soltó boca arriba, sobre la mesa, y comenzó a recogerlas para empezar una nueva. 

Aunque, en realidad, no tenía nada de nueva

No necesitaba jugarla para saber que la próxima también la perdería. Pero, aun así, debía hacerlo. Debía jugarla. Como todas las anteriores, y como todas las que vendrían después. 

Cuando volvió a quedarse bloqueada —esta vez con solo cuatro cartas en la mano—, retiró la silla de madera hacia atrás y se levantó. La anea entrelazada crujió cuando despegó el trasero del asiento. Se alisó la falda y se acercó al hueco abierto en la pared que hacía las veces de ventana. Al otro lado de los listones de madera que la delimitaban, el cielo era de un color gris ceniza a causa de las numerosas nubes que lo cubrían —incluso bajo ellos; como si la habitación flotara en el espacio—. A través de estas, el sol pugnaba por abrirse paso como un aguerrido soldado en medio del fragor de la batalla. Cuando lo lograba, sus rayos diluían la penumbra en que se hallaba sumida la habitación e iluminaban vagamente sus contornos. Al mismo tiempo, los rasgos de Rafaela mutaban y se transformaban en un cúmulo entremezclado de luces y sombras en su rostro surcado de arrugas. 

La última vez que había examinado su reflejo en un espejo tenía el pelo entrecano, y sabía que eso no había cambiado. Ni ninguna otra de las características de su apariencia o condición física. Seguía teniendo una acentuada red de varices en las piernas, la verruga con forma de lágrima del párpado izquierdo, molestias en la parte baja de la espalda como resultado de toda una vida de duro trabajo. Porque en aquel sitio las cosas no variaban. No mejoraban ni empeoraban. Ya que allí el tiempo —y todo cuanto pudiera guardar relación con él— no ejercía la menor influencia. De hecho, literalmente, no existía. 

Al cabo de un rato se volvió, atravesó la habitación y se detuvo ante la cabecera de la cama. La cabeza del hombre yacía apoyada sobre una fina almohada. Tenía los carnosos párpados caídos sobre los pómulos, el pelo corto, negro y despeinado, y una barba desaliñada que se amontaba en torno a sus mejillas y bajo su barbilla como un ovillo de lana después de que un niño hubiera estado jugando con él. Bajo esta se adivinaban con claridad unas mejillas hundidas, que hacían que los pómulos parecieran más prominentes y los ojos más hundidos en sus cuencas. Su nariz era ancha y estaba sepultada bajo un aluvión de venitas rotas: un rasgo muy común entre los alcohólicos. 

Rafaela no tenía ni idea de cómo se llamaba. De igual manera que no sabía por qué compartía esa habitación con ella. Por su aspecto, daba la impresión de que había llevado una vida desordenada y poco saludable. Y el hecho de que hubiera terminado allí añadía un nuevo elemento a la ecuación: no había sido una buena persona. Como ella, al parecer. Por eso permanecían atrapados en una burbuja que no estallaba y que todo apuntaba a que nunca lo haría. 

Sus intentos de entablar conversación con el hombre habían pinchado en hueso. Era consciente de la presencia de Rafaela, pero hablar resultaba ser una tarea demasiado ardua para él. Rafaela pensaba que, para terminar en ese estado, debía haber hecho mucho daño y dejado tras de sí mucho dolor durante el tiempo que su corazón había bombeado sangre a todos los rincones de su organismo. 

El hecho de que no solo hubiera terminado allí, sino que su castigo fuese permanecer inconsciente la mayor parte del tiempo, le había encogido el alma. Pero eso solo había sucedido al principio. Los primeros días, por así decirlo. Luego había concluido que existían varios preceptos inviolables, cuyo quebrantamiento le hacían a uno acabar allí. Y que el hombre debía haberse llevado unos cuantos por delante, como un obstáculo en medio de las vías al paso de un tren de mercancías. Varios peldaños por encima de los que quiera que se le atribuyesen a ella, en todo caso. 

El hombre sufrió el esperado ataque de tos y Rafaela lo recibió con tranquilidad, inclinándose sobre él y rodeándole el cuerpo con los brazos. Bajo los huesudos omóplatos, su piel estaba blanda y correosa, y despedía un tufo agrio semejante al de la leche de un brick olvidado en el fondo de la nevera, detrás de un bote extragrande de mostaza. Tiró de él y lo incorporó sin dificultad. La manta con que se cubría cayó sobre su regazo, dejando a la vista un torso descarnado que era poco más que pellejo, en el que destacaban dos gruesos pezones sonrosados rodeados de una mata de oscuro pelo largo y rizado. 

Estuvo dándole palmaditas en la espalda, sin preocuparse por que le tosiera en la cara, hasta que se le pasó. Seguía resultándole tan desagradable como la primera vez, pero hacía mucho que había dejado de atender a remilgos. Cuando el cuerpo del hombre empezó a relajarse, Rafaela lo apartó de sí y lo recostó nuevamente sobre el colchón. Su boca abierta dejaba a la vista unos dientes amarillentos y picados, y un reguero de baba le rodeaba la boca y se le escurría por entre la barba. Boqueó varias veces, como un pez fuera del agua. Entonces, entreabrió los ojos y articuló un inaudible «gracias».

Rafaela no contestó. El simple hecho de que aquel hombre estuviera allí le despertaba un profundo sentimiento de animadversión. 

¿Cuál era la historia de su vida? ¿Qué era aquello tan horrible que le había hecho terminar en ese lugar? 

Aunque, si lo odiaba, ¿lo justo no sería que se odiara también a sí misma? No recordaba nada de su vida anterior. Todo su pasado se había borrado de su cabeza como una foto velada. Así que no podía saber qué acción o acciones la habían condenado a quedar atrapada en aquel sitio. Pero, en el fondo, eso era lo de menos. Un mero detalle sin importancia, porque recordarlo no cambiaría nada, partiendo de la base de que el pasado era inalterable.

El hombre había vuelto a dormirse, y Rafaela se giró hacia la puerta que tenía a su espalda. O la apariencia de puerta, más bien, puesto que carecía de picaporte, cerradura y bisagras. Al principio de estar allí —fuera cuando eso fuese— la había aporreado y pedido ayuda a gritos, pero nunca acudió nadie. Y era demasiado robusta para una mujer de sesenta y tres años con problemas de circulación en las piernas y artrosis en las articulaciones. No podría tirarla abajo ni aunque fuese de cartón prensado. 

Fuera, el cielo seguía siendo de un gris plomizo, pero el sol había ido desplazándose hacia el oeste hasta desaparecer del campo de visión que le ofrecía la ventana, sumiendo a la habitación en una penumbra aún más intensa de lo que había habido hasta entonces. Volvió sobre sus pasos y encendió la pequeña lamparita metálica que había sobre la mesa. La bombilla de escasa potencia iluminó un círculo de unos tres metros de diámetro que confirió un aire ominoso a la habitación. 

Cuando el hombre encamado sufrió un nuevo ataque de tos —la tos de un fumador de toda la vida—, Rafaela volvió a incorporarlo y lo mantuvo sentado hasta que se le pasó. Esta vez, el hombre no le dio las gracias. Quizá porque se había quedado definitivamente sin fuerzas. Al cabo, lo recostó con cuidado y lo arropó con la sábana hasta el pecho. 

—No soy una mala persona —dijo, elevando una protesta a la habitación vacía de oyentes. 

Cada vez que llegaba aquel momento exacto abría la boca y las palabras brotaban del fondo de su garganta, estranguladas por la angustia. No siempre decía lo mismo. A veces, la queja variaba. Solo que no sabía si estaba diciendo la verdad o únicamente algo que se empeñaba en creer. Muy probablemente lo segundo, habida cuenta de los resultados.

Regresó a la mesa de madera desnuda y cogió la baraja. Al principio pensaba que, al menos, su castigador había tenido la deferencia de concederle algo con lo que distraerse. Entonces, en cierto momento del ciclo, se le había ocurrido que los naipes eran el pretexto perfecto para todo lo contrario. Dado que allí no existía el tiempo, las partidas de solitario eran su referencia respecto a cómo este transcurría subrepticiamente, igual que un sosegado río subterráneo que discurriera bajo sus pies. A cómo avanzaba en una dirección para, de pronto, trazar un giro brusco y regresar al punto de partida, desde donde volver a empezar.

Mientras barajaba sentía los últimos rayos de luz en la espalda. Ya no calentaban, y apenas lucían. El día tocaba a su fin para dar paso a la oscuridad de la noche. La extraña sensación de no comer nada había quedado atrás en algún punto del camino. No tenía hambre ni sueño, porque allí no existían esas dos cosas. Siempre tenía el estómago satisfecho y el cerebro despierto. Como máquinas autosuficientes. 

Cuando terminó de barajar dispuso siete cartas sobre la mesa y comenzó una nueva partida, pese a que aun antes de hacerlo ya sabía que iba a perderla. Y la racha se prolongaría durante cuatro partidas más. Otras siete y tendría que volver a levantarse para incorporar al hombre después de que este sufriera otro ataque de tos. Diecinueve antes de verse obligada a interrumpir el juego para hacerlo de nuevo. Veintiséis antes del que llegaría a continuación. En torno a ciento cuarenta antes de que el sol volviera a despuntar por el horizonte.

Entre tanto, la noche transcurriría silenciosamente a su espalda, salpicada de estrellas y con la luna desplazándose en el mar de brea en que se había convertido el cielo. Acabó la partida que estaba jugando y, con la mente en blanco, recogió las cartas y se puso a barajarlas mientras su mirada yacía perdida en un punto de la pared situado por encima de la cama del hombre al que le había sido encomendado cuidar. 

Dispuso otras siete sobre la mesa y dio inicio a una nueva partida. 

Había pensado mucho y detenidamente qué era aquel lugar antes de llegar a una conclusión. La detestaba, pero era la explicación más razonable de cuantas había valorado. 

Estaba en lo que, en Occidente, se hacía llamar Infierno. 

No había fuego ni olor a azufre por ninguna parte. Tampoco llantos desconsolados, gritos de dolor o súplicas, pidiendo misericordia. Nada de eso. Tan solo una habitación de la que no podía salir, con un hombre enfermo en una cama, unos naipes y una ventana que le mostraba el circuito cerrado de luz y oscuridad, de día y noche en que se hallaba atrapada. 

Como una aguja de tocadiscos atascada en los primeros segundos de una canción, repitiendo la misma parte una y otra vez. 

Repitiéndolos por toda la eternidad.

-FIN-

 

Gracias por leerlo. Espero que te haya gustado.

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