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miércoles, 16 de noviembre de 2022

Taller epistolar, Ana Saavedra Villanueva

 Buen día queridos Anaquelianos.


Desde inicios de este año he impartido talleres literarios con diversas temáticas. 

En esta aventura les compartiré el resultado de la primera sesión del taller epistolar que estoy dando. 

Esa cada vez menos usada costumbre de escribir cartas, nos remonta a historias maravillosas. Aquí una muestra. La historia de Esteban se escribe sola y los lectores podrán completar el resto. Desde luego habrá cabos sueltos y datos que no son precisos del todo. Como. la vida misma, si cambiamos de narrador el testimonio será diferente y nada les impide tergiversar la realidad. Este es pues un ejercicio lúdico que dio frutos maravillosos. Para la historia completa de Esteban, tendremos que esperar...


Gracias a todos los asistentes a este taller por su compromiso.


El destinatario de todas nuestras cartas

Esteban X... (12 años)

Huérfano habitante del orfanato "los niños del nuevo mundo" Californa, EU, 1936



 

Querido Esteban:

 

Te escribo como en otras tantas ocasiones, pero hoy, con un ánimo especial. Hoy es un gran día para ti y para todos los que te queremos, y eso me alegra mucho.

Recuerdo que desde pequeño veías las estrellas pidiendo al cielo que te enviara un papá y una mamá que te arrullaran entre sus brazos y que te dieran su calor para que te quedaras dormido por las noches. Deseabas tanto salir a pasear con tus padres, como los muchos niños que observabas con detenimiento y nostalgia cuando salíamos del orfanato a dar los paseos dominicales. También recuerdo que muchas veces llegaste a mi oficina aventando la puerta y llorando amargamente porque había aumentado en ti, alguna película que estuvieras viendo con tus amiguitos en la sala de estar, esa necesidad de tener una familia. Y yo, siempre sonriente te tomaba entre mis brazos, limpiaba tus lágrimas y te decía: “No te preocupes, mi pequeño niño, ya llegará tu momento”. Pues bien, por fin ha llegado tu momento, y el día es hoy.

Dentro de pocas horas cruzarás esa puerta y tal vez nunca más nos volveremos a ver. Tu sueño se habrá cumplido y tendrás un padre y una madre… una familia, como tantas y tantas veces lo deseaste. Sólo te pido que recuerdes especialmente algo: ¡ERES ÚNICO, ERES VALIOSO Y NADIE HAY COMO TÚ!

Habrá muchas personas en tu vida que, como aquí, se burlen de ti y te hagan bromas pesadas y desprecios; no hay necesidad de confrontarlas. Recuerda que el mundo se burla de los que no puede imitar; y en ti hay bondad y una luz inmensa que llega a muchos, y eso, sólo es de almas puras y nobles como la tuya.

También encontrarás en tu vida gente noble y de buen corazón, con quien podrás recorrer este bello camino que se llama vida. De ellos tendrás mucho que aprender, pero también, tú les podrás enseñar cosas bellas y mágicas, tan bellas y mágicas como tú. Así que, cuando encuentres un amigo, consérvalo, porque los amigos son como un bello tesoro que no todos encuentran.

Eres un niño que sueña y ríe, que canta y baila, que lee y aprende, que vive y es feliz… no hay en ti otra forma de ser. ¡Ese eres tú! ¡Esa es tu esencia! Y por más tropiezos que tengas en tu vida, levántate y sigue luchando; por más piedras que quieran detener tu camino, no lo lograrán, porque no existen barreras y los límites sólo los pones tú.

Muchas cosas bellas te esperan en este mundo nuevo que estás a punto de explorar. ¡Vívelas, disfrútalas, siéntelas, y nunca te detengas! Disfruta cada momento de tu vida; de los buenos, regocíjate, y de los malos, aprende.

Espero que el hermoso hábito de la lectura que con mucho amor te inculqué lo sigas fortaleciendo. Gracias a él has conocido hermosos lugares, has reído y has llorado con las historias que han tocado tu corazón, pero, sobre todo, has aprendido a ser tú.

Acompañando esta carta encontrarás un hermoso libro. Con él, trato de decirte que desde el día en que naciste, fuiste, eres y siempre serás especial; como pocos, has tratado de encontrar otra forma de vida a la que todos conocen, así que, como Juan Salvador Gaviota, sueña... y nunca detengas tu vuelo.

 

Con cariño,

Sari

(Virginia Galván Bautista)



Servicios infantiles




Mi entrañable Esteban,

Desde Los Ángeles California, Agosto de 1948 te quiero compartir estas líneas, que no he retrasado unos meses por falta de interés, sino porque mi deseo anhelado y lo sabes bien, es hacerte sabedor de lo que estoy viviendo y en el que siempre formas parte de mi pensamiento y de mis planes.

Nuestros planes recuerdas?

Compañeros de vida, vivimos y sufrimos juntos en el día a día, de la obscuridad, frío, rigidez, y la inocencia con crueldad de los demás compañeros. Tus tristezas eran también mías. Nuestro color de cabellos castaño nos hacía hermanos, y mi pierna unida a la tuya te fortalecía. Y ambos con la enorme necesidad tú de conocer sobre tu pasado, yo de formar parte de una familia y tenerte como hermano en ella.

Mi llegada a la familia de la que hoy formo parte en estos tiempos que vivimos y que logró superar la depresión, habiendo perdido sus trabajos en las industrias aún y a pesar del paro nacional se lograron superar, así como el cambio de presidentes, que escuchamos las noticias por la radio Roosevelt fallece y le sustituye Henry Truman. Seguramente recuerdas cómo recibimos la noticia.

Recuerdo que hacíamos una de nuestras travesuras de esas que disfrutamos, quitábamos el queso en las trampas para atrapar ratones y ups como sufrían. Terminaban tocándonos el corazón y las liberábamos para alimentarlas.

Hoy vivo en una hermosa casa de 2 pisos con ventanas pequeñas y cortinas de telas transparentes, tiene un porche de entrada donde me siento en una gran columpio colgante tipo sillón y en una mesita me sirven vasos grandes de limonada con hielo, y un platito con galletas recién horneadas, y ahí sentada me acomodo para transmitirte lo que estoy viviendo en este momento, elevo la mirada al jardín, gran jardín con árboles hermosos y frondosos con muchas flores, un espacio en donde cierro los ojos y me imagino que jugamos libremente de la crueldad y burlas de los compañeros mayores del orfanato, y que juntos sentados en esta gran silla podemos compartir más libros, tantos como los que gozamos y disfrutamos en nuestros años juntos.

Sé que debo seguir siendo paciente por tu andar un poco más lento, sin embargo siempre encontramos sincronía a nuestros pasos y en nuestros juegos. Así como te abrazaba cuando arrasaba la tormenta para protegerte, porque te decían que un día así fuiste dejado en ese lugar.

Me encantaba sorprenderte lavando tu oso de trapo que atesoras desde que te abandonaron. Mientras comparto la vida con mi nueva familia y sabiendo que económicamente están en posibilidades de recibir a una persona más a que se integre, yo estoy muy seria diciéndoles la verdad, que me haría muy feliz tener un hermano, les he hablado de ti, que en la sobremesa se sonríen conmigo de las historias que les comparto, eso me da alegría en mi corazón de saber que ellos mis padres (te confieso que mi cuerpo entero se estremece al llamarles así, sé que es de poco a poco) Paul y Margaret Lange, porque hoy soy ya Daisy Lange, y tu muy pronto serás Esteban Lange.

Ya lo verás.

No quiero, mi amado hermano y cómplice omitir una verdad, siempre nos hemos hablado con la autenticidad y las palabras como son, eso es una de las fortalezas que nos ha dado nuestras historias personales y lo vivido en el orfanato Los niños del Nuevo Mundo, casa que nos dio acogida, nos alimentó y con techo nos gustara o no, nos brindó trato digno y afectuoso.

Esto te lo digo porque también albergo mis dudas y me sacude la tristeza por no estar juntos, después de tantos años. Si elegir me pidieran para tener un hermano, con los ojos cerrados y el corazón abierto te elijo a ti. Me estremezco al pensar que mis planes no tengan eco. Pero tú y yo merecemos un futuro prometedor que nos llene de alas de libertad rodeados de amor, porque nuestra historia de nacimiento aunque nos define, y sea una huella de abandono, estamos en la libertad de elegir distinto a lo vivido.

Te mantendré informado de cada paso de avance, con esperanza y el corazón latiendo aceleradamente confío en el arribo del cartero coloque en el buzón la entrada tus líneas, confío estar conectados por este medio.

Nunca he visto tantos sentimientos y pensamientos de tras de un par de ojos verdes tan hermosos como los tuyos, ni creo que los vea jamás.

Te quiero y te extraño, tu hermana Daisy

(Claudia Yalile Guerrero)

Daisy Lange, amiga del orfanato 



Orfanato “Los Niños del Nuevo Mundo”,

 California, E.U., 30 de enero de 19??.

Estimado Esteban:

Hoy hace ocho años que llegaste a este orfanato. Mejor dicho que tu madre te dejó aquí. Entonces solamente tenías 1 año. Yo escuché fuertes llantos de bebé en la puerta de la entrada y salí a ver qué pasaba. Ahí estabas en el piso de la puerta, llorando con desesperación y agitando tus manitas, envuelto en una manta y un oso de trapo a tu lado, que seguramente habías tirado con el movimiento de tus manos. 

Supe que tu madre te había dejado aquí por la carta que encontré en el cierre de la espalda del oso de trapo. La carta escueta decía que te había dejado en la puerta del orfanato en contra de su voluntad, porque alguien la perseguía sin piedad con el fin de arrebatarte de sus brazos para hacerte daño.

No decía quién quería hacerte daño, pero pedía que la persona que te encontrara y leyera la carta, no dijera nada al respecto, que guardara el secreto de tu identidad para proteger tu vida y la de ella. Decía que confiaba en Dios que te acogieran buenas manos en el orfanato y eso la tranquilizaba un poco. Desaparecería de tu vida para no ponerte en peligro y con ese mismo fin pedía que todos ignoraran tu procedencia.

En el orfanato todos te conocen como Esteban, porque es el nombre que te pusieron el día que apareciste aquí, pero tu verdadero nombre es Pablo Ballesteros Taylor y el nombre de tu madre es Mary Taylor, así lo reveló en su carta. Pero se reservó el nombre de tu padre, sólo dijo que es un hombre malo, miembro de una mafia sudamericana muy peligrosa. Me apena decirte esto, pero creo que es mi deber hacerlo y tú necesitas saberlo.

Nunca dije nada a nadie de la existencia de la carta de tu madre, ni de su contenido, en cumplimiento de lo solicitado por ella y por tu propia seguridad.

Pero ahora que han pasado los años y ha llegado el tiempo de marcharme de este orfanato, porque llegó la hora de mi jubilación, te dejo esta carta, para que sepas la verdadera razón por la que tu madre te abandonó, y llegado el momento la puedas buscar sabiendo su nombre. Y que además, te sepas cuidar, estando enterado de que allá afuera pueden acecharte peligros. Dejo esta carta en la caja de tus zapatos porque en ese lugar solamente tú la puedes encontrar y estará a salvo de caer en manos indebidas.

Deseo de todo corazón que un día no muy lejano te reencuentres con tu madre y tengas una familia consanguínea como todos deseamos, aunque aquí, en este orfanato, siempre tendrás una familia que te acogió en sus brazos y que siempre te ha querido.

Espero volver a verte.

Roberth.

(Gil Arreola)

Robert, Conserje del orfanato



                                                                                                               7 de diciembre 1945 

California EU

Querido esteban

Me da gusto saludarte espero te encuentres bien, he querido decirte muchas cosas desde que te conocí, desde esos entonces tu corazón era tan alegre y curioso, veías tus características físicas como un reto más que como un impedimento , era increíble y fascínate estar contigo, me daba esperanza y felicidad tu presencia, muchos te dijeron que el día que te dejaron  fue un día tormentoso lleno de oscuridad, como podrás imaginarte, eso fue falso, llegaste en un día muy diferente al que te imaginas, ese día llego con mucha alegría para este orfanato  siempre abrasando a tu osito, eras  dulce y adorable  nada se te podía igualar, quería decirte lo especial que eres puesto que a veces parecías olvidarlo, temí que no pudieras recordar esos bellos momentos en los que eras el más feliz por ser tu a culpa de Kevin y sus amigos,  me entere hace semanas me dolió escucharlo pero no tanto de no haberme enterado por ti, se que hay asuntos difíciles que puede que quieras tratar solo, pero recuerda que a tu lado siempre estará alguien de confianza con quien desahogarte, te lo eh dicho te lo digo y te lo diré, eres tan especial, que es posible que logres más que cualquier otro niño en este orfanato, los libros son sabiduría, a este mundo le faltan sabios y las enfermedades y la  apariencia nunca impedirán nada, serán una ventaja en este mundo, mi corazón se enorgullece y se llena de una inmensa alegría con cada momento en el que estoy contigo, verte crecer y aprender en verdad son experiencias increíbles, no dejes de hacerlo, confía en ti mismo y se una persona de bien.

¿Recuerdas que me dijiste que había pocos libros en el orfanato? Te deje uno con ese tipo de trama que te encanta y los personajes te fascinaran, incluso puede que llegues a identificarte con alguno de ellos, es un regalo de mi parte, no tienes que regresarlo a la librería como los otros, ya es todo tuyo.

por cierto,  Daisy es una muy buena amiga, trata de no perder su compañía, personas como ella no se encuentran fácilmente, pero dile que deje de robar los panecillos de la cocina, se lo he dicho mil veces pero parece que te hace mas caso a ti que incluso a mí, es todo un caso de verdad, creo que por estas fechas la quieren adoptar, no te preocupes aun podrás tener contacto con ella, son una familia muy luchadora y que parecen que la querrán de verdad mucho, igual me encantaría que esta carta la recibieras cuando fueses un adulto o tuvieras una feliz familia que te cuide y te quiera tanto como yo amado, me despido de ti mi querido Esteban, recuerda comer bien y taparte antes de salir al frio.

Directora del orfanato

(Laura Silva  )

Directora del orfanato




California

 a 31 de Enero de 1949

Querido Esteban 

Te escribo esta carta justamente cuando haz cumplido 18 años, me hubiera gustado platicar contigo personalmente pero escapaste de casa y esa oportunidad no se pudo dar. Hace unos días conocí tu ubicación y pensé que lo mejor era escribirte en vez de presentarme ante ti. Lo que menos quiero es incomodarte, si antes no me preocupaba por tu bienestar ahora quiero hacer lo mejor para ti. Antes que nada debo decirte que entiendo las razones por las que tomaste la decisión de irte. Al principio me enoje mucho contigo, pero después te entendí y creo que en tu lugar hubiera hecho lo mismo, el tener un padre alcohólico que en vez de apoyarte te ofenda y te de golpizas sin motivo y no conforme con eso te rompa tus presiados libros, es una razón suficiente para huir. 

Esteban, mi alcoholismo me ha dejado daños irreparables en mi cuerpo. Tanto que no podré recuperarme y me estoy consumiendo poco a poco es por eso es que decidí escribirte está carta, para agradecerte la compañía que me diste en nuestro corto tiempo juntos. Me hubiera gustado que te quedarás con un mejor recuerdo de mi pero no puedo echar atrás el tiempo, aunque me gustaría, para poder hacer las cosas diferentes y que aún estuvieras conmigo. 

Cuando yo te adopte acababa de perder todo mi dinero y fue uno de los motivos por lo que no fui el mejor padre para ti, el tener todo y de repente no tener nada afectó mucho mi carácter e incremento mis vicios, pero en estos años que no hemos estado juntos pude recuperar parte de mi dinero y quiero entregártelo, ahora que voy a morir, para que puedas tener una mejor vida y poder compensar un poco todo el sufrimiento que te cause. 

Gracias Esteban por ser el mejor hijo que un padre podría desear. Cuando pienses en mi ojalá ahora ese pensamiento pueda provocar una sonrisa en tu rostro y no un dolor en el corazón. 

Ryan

(Jessica Puebla)


Ryan, padre adoptivo



California, E.U.A., 

23 de abril de 1948

Querido Esteban:

Mi corazón llora al escribirte la presente. Te conocí cuando llegaste a este lugar, aún te recuerdo: eras pequeñito y no parabas de llorar, parecía que adivinabas que tu futuro era incierto. La lluvia caía inclemente y los rayos iluminaban la oscura noche, tal vez eso te asustaba más, porque te aferrabas a tu osito de trapo y llorabas, llorabas sin parar, pero cuando la enfermera te puso en mis brazos, asustada porque estabas sumamente frío, paraste de llorar como por arte de magia.

De inmediato me cautivó tu tierna mirada, con el verde intenso de tus ojos de niño me dirigiste una larga sonrisa y entonces, me atrapaste.

Quiero decirte pequeño Esteban, que tu vida no fue fácil, las enfermedades marcaron tu infancia, pero siempre fuiste un niño con mucha vitalidad, nos alegrabas la vida con tus risas y tus cantos, también nos estresabas cuando jugabas a esconderte y pasaban horas para que decidieras asomarte, mientras tanto, habías puesto a todo el personal a buscarte. Siempre aparecías con esa gran sonrisa, que nos desarmaba y ya ni siquiera te reprendíamos.

Siempre, en cada enfermedad que te atacó, fuiste vencedor, incluso cuando te dio poliomielitis. Todos estuvimos pendientes de tu cuidado, nos sorprendía siempre la fuerza con la que te has aferrado a la vida. La huella de ese terrible mal, te ha marcado para bien, porque antes de sufrir porque ahora caminas con dificultad, con una serenidad que tal vez muchas personas adultas no tendrían, tu aceptaste tu destino.

Ya desde entonces, yo acariciaba la idea de compartir mi vida contigo, te imaginaba corriendo por mi casa, soñaba con enseñarte a pescar, con llevarte a la escuela. Inicié los trámites para adoptarte, pero quiero decirte que enfrascado como he estado, siempre en el trabajo, no me ocupé de conquistar el corazón de una mujer con la cual formar una familia. No entiendo la tiranía de nuestras leyes, yo anhelando brindarle a un pequeño niño, todo el amor del que soy capaz y no contar con una esposa me ha negado esa posibilidad.

Sabes muy bien, que aunque las leyes de nuestro país nos negó el derecho de ser padre e hijo, yo te he dado siempre ese trato, sin embargo, hoy, te escribo esta carta para despedirme, cuando la leas seguramente yo ya estaré muy lejos de aquí, no soporto la idea de verte a la cara para decirte adiós. Desde hace algún tiempo me he sentido muy agotado, con mucho cansancio y presentía que algo anormal se anidaba en mi cuerpo. Ayer me entregaron los resultados de los últimos análisis que me practiqué y el diagnóstico no es halagüeño, solo me quedan unas semanas de vida, quizá algunos meses.

Por eso es que he tomado la decisión de marcharme, pero antes quiero que sepas cuanto te amo, pero el gran Creador me llama y es algo que no puedo aceptar, me duele el alma no verte más, pero no quiero que sufras viendo como poco a poco, este hombre que tanto te ama, se va consumiendo cada día.

Querido Esteban: te dejo mis bendiciones y también los bienes que en esta época, seguro estoy te serán de gran utilidad, en breve, un abogado se presentará junto con esta carta. No me odies por ser tan cobarde y huir de ti sin despedirme, pero quiero que estés seguro, que te amaré hasta el infinito.

Te acompaño esta fotografía para que recuerdes siempre que desde donde me encuentre, yo te seguiré cuidando.

Dr. William Davis Miller.

(Josabeth Barragán)


Médico del orfanato

 
17 October 1936
De: Odette Zeller 
Para: Esteban Zeller

Es después de tantos años que yo te logro encontrar. Años después de que nuestra madre nos obligase a separar caminos. Probablemente tú no recuerdes, pero yo no tengo manera o forma de olvidar esa sonrisa tuya, esos ojos alegres, yo soy tu hermana mayor, mi nombre es Odette.
Es gracias a una conocida en los servicios infantiles que después de tanto trabajo logró localizar tu nombre. Lamento haber tratado tantos años. Lograr sobrevivir tras esta depresión económica ha sido un reto para todos nosotros. Pero ya tenemos la oportunidad de encontrarnos, y creo yo tendrás muchas preguntas.
Pero eso está bien, tendremos todo el tiempo del mundo para platicar una vez alcance yo a llegar al orfanato. Es muy probable que esta carta llegue antes que mi persona, con eso de que el servicio postal es ahora “muy bueno”. Pediré tu paciencia.
Tengo entendido que nuestra madre dejo varias pertenencias a tu nombre; si logras hacerte de ellas para cuando llegue, eso nos dará la posibilidad de empezar una nueva vida juntos sin mayores inconvenientes. Oh, hermano mío, extraño tu sonrisa. Tantas cosas que contarte y tan poco espacio en el papel.
Abigail, la chica de los servicios sociales, me ha dicho que si vas con el conserje de tu orfanato ( quien se encarga de guardar las pertenencias de los niños hasta que tengan edad de reclamarlas ), o con la misma directora, lo podrás resolver todo.
Mi corazón late de emoción y alegría tras el pensamiento de poder verte de nuevo. Cuídate mucho y espera mi llegada.
Con cariño,
Tu hermana Odette
(Sofía Romo)

Hermana consanguinea de Esteban


Mamá de Esteban




Gracias por la compañía


Ana Saavedra Villanueva

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