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lunes, 30 de diciembre de 2019

Micrófono Abierto, Erasmo Martínez Perera

                                                                 Bibliografía


 Erasmo Martínez Perera, seudónimo Martín Heines, nació en Valencia, Venezuela, el 15 de enero de 1960. Siempre le atrajo escribir, sin embargo, no fue hasta leer a Horacio Quiroga que quiso hacer algo en firme y  a los 21 años escribió “La muerte de Alicia”.  Cuatro años después,  ya casado, y con su primera hija, escribió durante el poco tiempo libre que le dejaba su trabajo, dos novelas cortas de ficción, cuyos manuscritos fueron posteriormente quemados por su padre, al confundirlos con basura doméstica.  
Desilusionado, se olvida de escribir por un tiempo, hasta que la ruptura con su pareja de ese entonces, lo obliga a refugiarse en su imaginación y empieza a escribir  nuevos relatos donde la tragedia y la muerte son las protagonistas.  Sin embargo nunca pensó en escribir para publicar, lo hacía por el impulso de sacar de sí, esas historias, esos personajes que se le aparecían antes de conciliar el sueño o en sus momentos de ocio.  De allí, que sus relatos, fueron siempre archivados por el autor.  
Al pasar los años, con un nuevo trabajo que le deja más tiempo para escribir, decide recopilar su labor creativa,  de donde surgirán: “Cuentos del Cementerio”, relatos cortos que tienen que ver con la muerte; “Infierno tras las rejas”,  biografía novelada basada en hechos reales, donde el personaje central, relata las terribles experiencias vividas en las cárceles más crueles y peligrosas de América Latina; “El Hades”, novela de ciencia ficción y  la novela de amor “El vendedor”,  historia de amor donde los personajes son de edad madura.  También participó junto a otros escritores  en las novela cortas’; “El amo de la isla”, “Violeta de Manganeso” y el “Peligro de amar”, estas tres últimas, dentro de las actividades promocionadas por Anaquel Literario,  donde participan autores españoles y de América latina.   En la actualidad el autor se encuentra trabando en dos libros; un cuento de navidad,  y otro de ciencia ficción.

                                  Preguntas

¿Cuándo fue la primera vez que te encontraste con Horacio Quiroga?
Cuando era un niño de unos diez años caminando por una calle de cierta urbanización, colonia en México, creo, pasé frente a un instituto  de secundaria. En el jardín de ese lugar, un grupo de estudiantes hablaban y reían, algo normal entre adolescentes, pero aparte, a unos diez metros, una muchacha, de unos quince años, solitaria estaba sentada en una silla de ruedas; la razón era que había perdido las dos piernas.  Algunas personas parecen tener la dicha de saber sobrellevar las tragedias, otras no, este era el caso de la chica que veía, su cara reflejaba la tristeza más profunda que un ser humano pudiese expresar, era tal la expresión de sufrimiento, que hasta la fecha, casi cincuenta años después  no he podido olvidarla.  Quedé tan conmovido por el sufrimiento que reflejaba la chica que no pude aguantar las lágrimas, me fui llorando por el camino, tomé su dolor para mí.  ¿Cómo puede ser la vida tan cruel para alguien que no está preparado para tal crueldad?  Me preguntaba.  La vida no era solo juegos y navidad, detrás de ella estaba oculta la tragedia, detrás de la dicha se ocultaban  lágrimas de plomo.
Pensaba que era la única persona que se había dado cuenta de que la vida era así, en el fondo una tragedia, era yo.  Todo el mundo hablaba de felicidad y finales felices… ¿Pero porqué no tomaban en cuenta las evidencias que mostraban todo lo contrario?  No obstante estaba equivocado, no todo el mundo pensaba igual, allí estaba Horacio Quiroga viendo a la vida con mi propio punto de vista solo que a mis 15 años, en 1975, solo había leído autores enfrascados en relatar la lucha entre el bien, el mal, y lo bonito del mundo.  Fue por eso, aunque en ese entonces, ya el escritor uruguayo llevaba 37 años de muerto, cuando leí “La gallina degollada” quedé prendado de este autor, pues al igual que yo, él se había dado cuenta de que la naturaleza podía llegar a ser sumamente cruel con el ser humano, de allí mi regusto por ese Quiroga y en cierto modo tratase de imitar sus temas en mi libro “Cuentos del cementerio”.  


¿De qué trata la “Muerte de Alicia”?
Trata de una mujer joven con cierto atractivo, a la cual la falta de oportunidades en su pueblo natal, emigra a la capital del país  a luchar por sus sueños.  Angustiada por la falta de dinero acepta trabajar en un club nocturno donde conocerá al mejor cliente del local, un atractivo  joven de influyente familia, que interesándose en ella la saca del trabajo y la instala en un departamento con todas las comodidades.  Alicia se encuentra feliz con su nueva realidad; un enamorado hombre atractivo la ha sacado de la pobreza, sueño cumplido, faltaba que durara. Sin embargo su felicidad no dura mucho tiempo, pues el joven es un despiadado psicópata que la estrangulará lentamente solo por el placer de ver morir a una prostituta.  La historia no termina allí, Alicia tenía un niño que al quedar huérfano, es adoptado por una pareja de españoles que terminan contándole su verdadero origen.
Al  crecer el inteligente hijo de Alicia se convierte en un exitoso detective de la mejor policía del país y con el tiempo decide investigar la muerte de su madre, crimen que en su momento fue tapado por la familia del joven asesino.  El hijo de Alicia da con el criminal que se ha convertido en un renombrado abogado, se hace su “amigo” y en un calculado encuentro le revela su identidad y lo mata, antes de hacerlo le dice: “No te mato por venganza, sino para que no lo vuelvas a hacer; los seres humanos nunca cambian”.  

   ¿Qué sentiste cuándo te enteraste que tu padre había quemado tus primeros manuscritos? Debió ser muy fuerte.
Cuando le pregunté a mi padre por los manuscritos y el me responde que los había quemado al confundirlo con basura, sentí algo parecido a cuando aparcas tu auto en un lugar de la calle y cuando regresas ya no está allí porque te lo han robado.  En ese momento sientes una enorme desazón por la perdida, sobre todo porque no puedes comprarte otro, y un desmesurado odio hacia los ladrones. Empezar una historia, para luego llenarla con emociones a menudo irrepetibles, hasta terminarla, sobre todo cuando es la primera vez que logras concluir algo, le da sentido a tu vida, te sientes bien contigo, te da la sensación de que ocupas un lugar propio en el universo, por eso, cuando me enteré que mis dos novelas cortas habían sido destruidas, fue tanta la decepción que decidí no pasar por lo mismo no volviendo a escribir por largo tiempo.  Por supuesto que ha mi padre lo perdoné al siguiente día, no me quedaba otra, familia es familia, ja, ja.


No cabe duda que las experiencias personales marcan los textos de un autor. En ese sentido ¿cómo han evolucionado los textos que escribes? 
En realidad no soy un escritor prolífico, cuatro libros no son muchos, además, tanto “Infierno tras las rejas”, como “El Hades” tienen un “toque” cronístico bien marcado, que ya te explico por qué, por lo cual no se puede hablar de evolución ya que siempre me he considerado un buen redactor. Uno de mis otros libros “El viajero”, una historia de amor, solo busca contar experiencias ajenas por lo cual no se aleja mucho de los dos primeros, sin embargo, donde si soy yo es en “Cuentos del cementerio” un libro de relatos, cortos y largos, que tienen que ver con la muerte, donde la mayoría de las historias tienen un cementerio en particular. Este es un libro que por llevar tanto tiempo agregándole historias, podríamos decir que es allí donde  se podría apreciar, de haberla, una evolución, pero… no la hay, la vida del ser humano, tal como lo aprecié cuando vi a aquella muchacha sin piernas, está destinada a terminar en una tragedia, pues la muerte, en sus muchas formas de llegar siempre nos espera por muy listos que seamos.        
  
Lo que me lleva a preguntar por qué escribes con seudónimo.
Eso tiene un toque de un cinco por ciento de fantasía, más bien pretensiones fatuas, en caso de que mis libros se vendieran, no me gustaría que mis amigos  se enteraran de que los escribí yo, tonterías de uno, pero la verdad es que nunca pretendí escribir para vender libros, de ser así nadie escribiría nada, pues de miles de escritores solo venden unos cuantos.  Escribo con seudónimo por dos razones, la primera es que aprendí a escribir leyendo periódicos. Desde niño hasta que estalló el chavismo en Venezuela, me leía hasta seis diarios al día, centrándome en los cronistas y en los articulistas, algunos eran excelentes, buenísimos, entre otros,  Rafael del Naranco, Rafael Poleo, y una política Judia, que no recuerdo su nombre, escribían con tanta claridad que deseaba imitarlos, no obstante, el diario El universal, desaparecido por los socialistas, los domingos taría consigo la revista Estampas, a su vez esta entre sus artículos de interés había uno llamado “Los crímenes más sonados”.  Se trataba de asesinatos que se cometían, más que todo en Estados Unidos y en Canadá, por “viudas negras” maridos tras el seguro de vida de sus mujeres y gente de “bien”. El que escribía estos artículos era un periodista canadiense llamado Max Heines, se los recomiendo, aprendí a leer con sus crónicas, los días domingo, por cierto acabo de escuchar a través de mi ventana abierta en un vecindario de Madrid, algo inolvidable.  Alguien le pregunta a un anciano caminando por la vereda qué cómo le va y este le responde sin pensarlo dos veces, como si estuviese preparado de antemano para contestarla con esa voz desafiante de los madrileños… “¿Pues cómo me va a ir? como a los demaaás. Lo que a mí me pasa le tiene que pasar a todo el mundo”, nada más cierto.  Como te decía, los días domingo, siendo un niño de siete años, lo primero que hacía cuando mi padre a eso de las siete de la mañana tría “El universal” era buscar la revista “Estampas” y buscar “Los crímenes más sonados” escritos por Max Heines.  Por eso, porque siempre amé escribir como él, me puse “Martín Heines”, en su honor.  Sin embargo no todo es romanticismo, no creo que con ese nombre, Erasmo Martínez, venda algo, Martin Heines es más comercial, pero no mejoró la cosa ja, ja,ja,ja.


La trama de “Infierno tras las rejas”  suena interesante ¿cómo es que se basa en hechos reales?  
Ana, para mí no existe algo más placentero que jugar ajedrez, incluso en mi opinión es más placentero que escribir, te digo eso porque fue en un club callejero de ajedrez donde era asiduo,  que conocí a José, el protagonista de la historia, un ajedrecista pésimo, pero entusiasta, que una tarde me preguntó si podía escribirle su historia. Le dije que sí; “cuéntame”.  Él me contó y así surgió su biografía novelada. En cuanto a José te diré que cuando le daban un jaque mate, lo que hacía era reírse reconociendo su derrota, pero, cuando sentía que alguien le hacía trampa, en  el ajedrez hacer trampa es tocar una pieza, arrepentirse, y luego mover otra. Allí se le salía lo malandro, gesticulaba, protestaba, amenazaba, jajaja.   Nunca intimé con José, siempre me pareció muy violento a la hora de reclamar una mala jugada, sin embargo, en una oportunidad no le vi más, desapareció como por dos años después de estarle viendo por bastante tiempo. Había desaparecido porque las autoridades lo re capturaron después de escaparse de la cárcel, como él cuenta, y vivió su segunda parte de “infierno tras las rejas”.


¿Cómo es tu método a la hora de escribir?
Me obsesiono con una imagen, una persona maligna, una barca sola llevada por un rio, alguien muriendo, una tragedia, ese tipo de cosas que logran impresionarte de buenas a primera. Luego  busco un final y listo, difícil que escriba sin un final establecido.  Una vez que tengo la “formula”,  escribo todo lo que se me venga a la mente y después recorto todo.


Si pudieras elegir un personaje creado por ti, ¿cuál serías? 
Tengo un personaje: un solitario crónico que disfruta palmo a palmo su soledad de la misma manera que un vampiro podría disfrutar las sombras,  llamado Rubén Luque, un periodista misógino de cuarenta años,  y escritor de mediano éxito, que se gana la vida escribiendo  artículos semanales para periódicos.  Su vida es fácil: se levanta entre siete y ocho de la mañana para después escribir hasta las dos de la tarde cuando detiene para salir a comer.  Por las tardes se dedica a tomar con sus amigos y si se aburre llama a alguna amiga para pasar la noche con ella.  Esa es su vida, escribir, tragos con personas tan inteligentes como él y pasarla con mujeres a las que desprecia porque intuye que el trasfondo de ellas es esclavizarlo.   Me agrada Rubén Luque porque es un macho dominante  al que se le reconoce sus talentos, mientras que yo soy todo lo contrario.  En la historia, su afición por los camposantos lo lleva a enamorarse de Angélica, una bonita muerta que conoce  una noche en un cementerio, durante un funeral al aire libre.   Enamorado accede a ir con la novia al inframundo para pedirla en matrimonio delante de la familia de esta.  Hecho el compromiso se regresa a su vida normal para arreglar todo a lo referente a su suicidio, para ir al inframundo hay que estar muerto.  Al final echará para atrás el compromiso, ya sabes, la vida es sabrosa, pero los preparativos de la boda están muy adelantados por lo que la novia no aceptará un no y termina llevándoselo, sin que él lo autorice, al más allá. 


¿Cuál es el mensaje principal de “El Hades”?
El mensaje principal de esta entretenida historia, que por cierto transcurre entre Ciudad de México y Palenque, es que la inteligencia es la fuerza más poderosa del universo y al final terminará por conquistar cada rincón de este, es decir, de tener tiempo, el hombre, y si no es el ser humano, otra criatura inteligente, por ironías  de la vida, terminará convertido en  el dios que tanto adveraba con su ciencia.


¿Cómo fue tu experiencia al trabajar con ediciones Anaquel literario? 
Enriquecedora y entretenida.  Enriquecedora porque me dio la oportunidad de probar que podía seguir, sin desentonar, una historia propuesta por otros escritores  y entretenida porque fue divertido, sin lugar a dudas lo que escribimos.  También, quizás lo más importante, fue que de allí surgió una amistad entre los participantes que aún perdura.     


¿Qué aconsejarías a los escritores más jóvenes? 
Escribir es un talento que se tiene o no se tiene, es como cualquier otro arte, por ejemplo la música, por mucho que te esfuerces por aprender a tocar un instrumento nunca aprenderás si no tienes lo que llaman oído musical, ejemplo yo, que amo la guitarra pero tras más de treinta años apenas toco unas diez canciones y eso para nada me hace un músico.  Lo mismo es escribir.  ¿Cómo sabes si eres escritor? Muy sencillo, si eres capaz  de imaginar una historia y en cierto modo terminarla, eso te convierte en un escritor, pues no todo el mundo hace eso, por mucho que lo intente, así de sencillo.  Los obstáculos más frecuentes que desaniman a alguien que intenta escribir, es suponer que un escritor, sobre todo en América latina, es alguien sumamente instruido con un conocimiento tan a fondo de las interminables reglas del castellano que haría palidecer a un catedrático universitario. Otra creencia errónea es suponer,  que quien escribe, no solo es un erudito del idioma, sino que encima es un profundo filósofo.  Por supuesto ambas cosas están muy lejos de ser poseídas por personas jóvenes por lo que muchos de estos podrían desanimarse antes de empezar.  En esos particulares mi consejo que el que desee escribir entienda que la historia a contar está por encima de una ortografía excelente, algo que se mejora con el tiempo, y que no se necesita ser un Aristóteles para crear una bonita historia, solo escribe con el corazón, eso es todo.       








                                               Sinopsis

La mañana del 21 de marzo del  año  2220, cientos de miles de personas permanecían en las calles embriagadas y haciendo el amor en una orgia mundial, el resto, miles de millones, permanecían  refugiadas en los sótanos de sus casas, esperando que la Fuerza Aérea del gobierno mundial destruyese al Hades, un gigantesco cometa que estaba a horas de chocar con la Tierra. No habrá un final feliz, todos morirán.  Solo 750 parejas resguardadas en  fortalezas subterráneas sobrevivirán, sin embargo, jamás pudieron salir a la superficie para poblarla, los fuertes impactos  movieron el eje terrestre, sumiendo al planeta en una impenetrable era glacial.  Sergio Méndez, uno de los escogidos, desde su refugio en México, relatará,  los últimos días de la humanidad y el posterior traslado de los sobrevivientes a la vida virtual en el “Universo Paralelo”, una supercomputadora cuántica que simula la realidad en un cien por ciento.  La vida sigue su curso en el congelado planeta a través de pequeños organismos y 1200 millones de años después,  la evolución trae de vuelta al ser humano que  una vez más verá su existencia amenazada por un nuevo desastre natural, el Sol ha comenzado a crecer y la Tierra es casi un horno. Sin embargo, una inesperada ayuda de sus antecesores, les dará la clave para escapar del planeta a otro similar, en un universo distante, donde terminarán de convertirse en los dioses que tanto negaron.    











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