jueves, 1 de septiembre de 2016

Las desventuras del joven Werther, Johann Wolfang Goethe

Nota preliminar

Es curioso cómo llegan los libros a nuestras vidas. Algunos son recomendaciones directas, otras indirectas, uno son regalos, otros simplemente se ponen frente a nosotros y nos convencen de tómarlos entre las manos.

A partir de ahora me detendré un minuto en dejar constancia sobre la forma en que llega una lectura a mi “anaquel literario”. Para formar parte de mi “yo lector” y sumar, en mayor o menor medida, mi visión literaria.





Las desventuras del joven Werther

Una parada obligada en mi travesía por el tema del Romanticismo. Fue una recomendación de mi marido y la verdad que es una lectura muy provechosa, más aún cuando se quiere empapar en este género y poder tener una visión propia sobre el mismo. 



Relevancia de esta novela

Como su nombre lo sugiere, estamos ante la desventurada historia de un joven desesperado del siglo XIII. Con esta breve narración, su autor Johann Wolfang Goethe, logra convertirse en una de las primeras celebridades literarias, tanto así que visitar la ciudad de Weimar, en Alemania, se convirtió en crucial para cualquier joven de gira por Europa. 
La importancia de esta novela reside en la influencia que tuvo, en el posterior movimiento literario romántico, en ella comenzó a manifestarse ya,  algunas de las características principales del romanticismo. Como por ejemplo “la exaltación de Yo”, “la identificación con la naturaleza” y, “la supremacía del sentimiento”, por mencionar algunos.
  

Sinopsis

La historia es transmita a través de un epistolario de Werther a su amigo Guillermo, en el que, amen de contarle su vida, captura el Werther se enamora perdidamente de Carlota, una joven encantadora con el único defecto de estar ya comprometida con otro hombre. La intimidad entre ellos se alimenta entre anécdotas y alegrías cotidianas, Werther sabe que su amor nunca podrá ser correspondido, y aún así entrega su corazón a sabiendas que lo perderá por completo.
Al avanzar la trama Carlota se casa con su prometido, cómo juró en el lecho de muerte de su madre. Werther hace un esfuerzo por re dirigir  su vida, pero es tarde para él. 




Mi opinión 

No es mi intención revelar el final de la historia, aunque en este caso es inevitable, la esencia del más puro romanticismo culmina con el final de la vida de Werther, en que los símbolos trascienden, el honor se distingue, el sacrifico último por el ser  amado se impone y la exaltación del alma de los lectores se inflama y despierta la valentía de muchos de ellos en terminar con su vida, al igual que este personaje idealizado.

Las virtudes y el espíritu alegre de Werther, combinan en todo momento con las descripciones del ambiente que hace este en sus cartas, la temperatura baja al igual que sus sentimientos y la luna hace su entrada triunfal en el momento climático. Lo que me lleva a destacar la precisión de la pluma del autor, que en breves páginas logra en fenómeno literario internacional, trasciende a lo largo de los años y demuestra una vez más que el contenido y la plantación lo es todo al momento de escribir una historia.

El personaje de Werther es sin duda inolvidable, la exaltación de un espíritu alegre, inocente y puro, se se consume en un amor platónico al que idealiza hasta perder la cordura. Aunque debo decir que llega un momento en que para los lectores de este siglo, algunos de las escenas podrían catalogarse en que lo que ahora se conoce como “cursi”, su trascendencia en la literatura universal es innegable y el manejo de la palabras y la fuerza de sus frases perduraran por siempre. Lo que me lleva a compartir con ustedes algunas de mis frases favoritas.


Frases de la novela:


*Es más fácil morir que soportar con entereza una vida llena de penalidades.


*El hombre es sólo hombre y la escasa inteligencia que pueda tener poco o nada cuenta cuando la pasión se agita y está uno confinado por los límites de lo humano.


*Es como si un telón hubiese caído ante mi alma y el escenario de la vida infinita se transforma ante mis ojos en el abismo de la tumba siempre abierta.


*Todo nos falta cuando nos faltamos a nosotros mismos.


*Cómo saben cuidar con los amigos estas pequeñas atenciones que valen mil veces más que esos fastuosos regalos con los que suele humillarnos la vanidad del donante.


*Como un individuo siempre descontento consigo mismo y a quien por eso nadie puede satisfacer.







Johann Wolfgang von Goethe 

 /ˈjoːhan ˈvɔlfɡaŋ fɔn ˈɡøːtə/ (Fráncfort del Meno, Hesse, 28 de agosto de 1749 – Weimar, Turingia, 22 de marzo de 1832) fue un poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán que ayudó a fundar el romanticismo, movimiento al que influenció profundamente. En palabras de George Eliot fue "el más grande hombre de letras alemán... y el último verdadero hombre universal que caminó sobre la tierra". Su obra, que abarca géneros como la novela, la poesía lírica, el drama e incluso controvertidos tratados científicos, dejó una profunda huella en importantes escritores, compositores, pensadores y artistas posteriores, siendo incalculable en la filosofía alemana posterior y constante fuente de inspiración para todo tipo de obras. Su apellido da nombre al Goethe-Institut, organismo encargado de difundir la cultura alemana en todo el mundo.

Bibliografía  

El capricho del enamorado (1767), comedia en verso de un acto.
Los cómplices (1768), tragedia en verso.
Götz von Berlichingen (1773), drama.
Las desventuras del joven Werther (Die Leiden des jungen Werther, 1774).
Clavijo (1774), drama.
Stella (1775), drama.
Ifigenia en Táuride (1787), drama en prosa, del que hizo anteriormente una versión en verso yámbico.
Egmont (1788), drama.
La selva negra (1789), Drama teatral
Torquato Tasso (1790), drama.
Elegías romanas (Römische Elegien, 1795), poemario.
Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (Wilhelm Meisters Lehrjahre, 1796), novela.
La novia de Corinto (1797), poema.
Hermann y Dorothea (1798), idilio épico en verso.
Fausto, Primera Parte, (1807).
Las afinidades electivas (Die Wahlverwandtschaften, 1809), novela.
Poesía y verdad, Parte I (Aus meinem Leben: Dichtung und Wahrheit), autobiografía (1811).
Viaje a Italia (Italienische Reise, 1816).
Diván de Oriente y Occidente (Westöstlicher Diwan, 1819), poemas.
Elegía de Marienbad (Marienbader Elegie, 1823).
Fausto, Segunda Parte, póstuma (1832).
Poesía y verdad, Parte II (Aus meinem Leben: Dichtung und Wahrheit), autobiografía (1833).

Ana Saavedra

lunes, 29 de agosto de 2016

Las flores del mal, Charles Baudelaire



Nota preliminar

Es curioso cómo llegan los libros a nuestras vidas. Algunos son recomendaciones directas, otras indirectas, uno son regalos, otros simplemente se ponen frente a nosotros y nos convencen de tómarlos entre las manos.

A partir de ahora me detendré un minuto en dejar constancia sobre la forma en que llega una lectura a mi “anaquel literario”. Para formar parte de mi “yo lector” y sumar, en mayor o menor medida, mi visión literaria.

Las flores del mal

Los viajes literarios son de los más provechosos que se pueden hacer. Tiene poco tiempo busco que mis lecturas tengan una misma línea. Y todo comenzó con el romanticismo. 


Se necesita mucha valentía para escribir un texto como “Las flores del mal”. 





¿De qué trata?


El alma expuesta en palabras de un escritor desnudo, crítico, intolerante, sarcástico y profundamente humano. Sus palabras armonizan imágenes que no podrían ser bellas de ninguna otra manera. De un contenido oscuro y melancólico que en muchos momentos traspasa los límites de lo que puede considerarse prudente o tolerable, de allí la valentía de su osada pluma.

Pero desde luego que no se puede escribir así sin consecuencias, la publicación de Las flores del mal, 1857, desató fuertes críticas y censura. Sobre todo si tenemos en cuenta la época y el entorno en que estas fueron publicadas. Los  poemas se consideraron «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres». El  autor fue procesado y ante esas  acusaciones Baudelaire respondió:

“Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.”

Aspecto destacable

El tiempo otorgó el valor merecido a estos pequeños poemas malditos. Su importancia, además de la que le confiere el lector después de absorberlos, es mi más ni menos el hecho de que  “Las flores del mal”, dan fin al ciclo del Romanticismo para abrir paso a la Modernidad, no sólo por la temática de su obra, sino por el replanteamiento estético que en ella se hace y que consiste en el descubrimiento de la belleza en lo "no bello".
De hecho cabe señalar en este momento que el término “modernismo” se le atribuye al propio Baudelaire.



Mi opinión 

En mi lectura individual me queda claro que las “flores del mal” hacen referencia a la mujer, y a la belleza que esconde los profundos desasosiegos humanos, o quizá sea justamente lo contrario. El alma expuesta, la llaga evidente, las imágenes majestuosas en escenas denigrantes, disfrazadas de una belleza de cartón. Lo cierto es que nada puede suplir el impacto de estas breves frases como la lectura individual, que adelanto, no es una para todos los gustos, ni mucho menos accesible en todas las etapas de la vida. Su magia radica también en que le habla a almas que vibran en la misma sintonía y eso siempre dependerá del momento en que cada uno se encuentre. Las traducciones son por otro lado muy variadas y en algunos casos encontrarán ediciones que tratan de apegarse a los fraseos y rimas lo más cercano posible y en otros, un acercamiento más desde el punto de vista estético y fiel, aunque a los puristas pudiera resultarles un agravio. Lo lamentable en cualquiera de las ediciones en español es que, como bien señalan en uno de sus prólogos:

“Se brinda el verbo, más nunca la música sublime de Charles Baudelaire”.

¿Por qué leer este libro?

Para las personas que tienes aun dudas y no sabes qué es lo que pueden encontrar en estas páginas, les dejo varias de mis frases favoritas, para animarlos y despertar el interés en esta lectura, además de una breve biografía que rescata los aspectos más importantes sobre la vida de este escritor.



Citas, las flores del mal

“El enamorado, jadeante, inclinado sobre su bella tiene el aspecto de un moribundo acariciando su tumba.” 


“Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes; Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones, Y entramos alegremente en el camino cenagoso, creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.” 

“El Poeta se asemeja al príncipe de las nubes que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero; Exiliado sobre el suelo en medio de la grita, sus alas de gigante le impiden marchar.” 



Charles Baudelaire

(París, 1821 - 1867) Poeta francés, máximo exponente del simbolismo, considerado iniciador de la poesía moderna. Hijo de Joseph-François Baudelaire y de Caroline Dufayis. Su padre murió el 10 de febrero de 1827, su madre se casó al año siguiente, Baudelaire nunca aceptó a su padrastro.

Su padre, descontento con la vida liberal y libertina que llevaba el joven Baudelaire, lo envió a un largo viaje con el objeto de alejarlo de sus nuevos hábitos. Pero luego de una escala en la isla Mauricio, regresó a Francia, se instaló de nuevo en la capital y volvió a sus antiguas costumbres. Siguió frecuentando los círculos literarios y artísticos y escandalizó a todo París con sus relaciones con Jeanne Duval, la mulata que le inspiraría algunas de sus más brillantes y controvertidas poesías.

Como ya era mayor de edad, reclamó la herencia paterna, pero su vida de dandy le hizo dilapidar la mitad de su herencia. El 21 de septiembre de 1844 la familia designó un notario para administrar su patrimonio y le asignó una pequeña renta mensual, situación que profundizó sus conflictos familiares.

Ante los primeros síntomas de la sífilis y en medio de una fuerte crisis afectiva, intentó suicidarse. Más tarde publicó Le Salon de 1846 y colaboró en revistas con artículos y poemas. Fue además pionero en el campo de la crítica musical, sobre todo la opinión favorable que le mereció la obra de Wagner, que consideraba como la síntesis de un arte nuevo. 

La publicación de Las flores del mal, en 1857, desató la violenta polémica que se creó en torno a su persona. El 30 de diciembre de 1856, Baudelaire había vendido al editor Poulet-Malassis un conjunto de poemas, trabajados minuciosamente durante ocho años, bajo el título de Las flores del mal, que constituyó su principal obra y marcó un hito en la poesía francesa. El poemario se presentó el 25 de junio de 1857. Gustave Bourdin, en la edición de Le Figaro del 5 de julio, lo consideró un libro "lleno de monstruosidades", y once días después la justicia ordenó el secuestro de la edición y el proceso al autor bajo el cargo de «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres». Sin embargo, ni la orden de suprimir seis de los poemas del volumen ni la multa de trescientos francos que le fue impuesta impidieron la reedición de la obra en 1861. En esta nueva versión aparecieron, además, unos treinta y cinco textos inéditos.

Precedido de una dedicatoria en verso "Au Lecteur", desconcertante y penetrante apóstrofe, Las flores del mal está dividido en seis secciones: Spleen e Ideal, Cuadros parisienses, El vino, Flores del mal, Rebeldía y La muerte. En esta subdivisión ha querido verse la intención del autor de dar a la obra casi el riguroso dibujo de un poema que ilustrase la historia de un alma en sus sucesivas manifestaciones. Así, el espectáculo de la realidad y el resultado de las múltiples experiencias (que proporcionaron el terna a las poesías de la primera y de la segunda secciones) seguramente llevaron al poeta a una desolada angustia, que en vano busca consuelo en los "paraísos artificiales", en la embriaguez; después, a una nueva reflexión sobre el mal con sus perversos atractivos y su desesperado horror, de donde se origina un desesperado grito de rebelión contra el mismo orden de la creación; y, finalmente, el extremo refugio de la muerte. Sin embargo, aunque puedan reconocerse las etapas de su drama personal e incluso las anécdotas biográficas (sus amantes: Jeanne Duval, Madame Sabatier, Marie Daubrun), este diseño ideal debe entenderse solamente en su valor simbólico, no como una sucesión propiamente "histórica" de 

La sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis (1865), y los síntomas de afasia y hemiplejía, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufrió un ataque en la iglesia de Saint Loup de Namur. Trasladado urgentemente por su madre a una clínica de París, permaneció sin habla pero lúcido hasta su fallecimiento, en agosto del año siguiente. Charles Baudelaire es considerado el padre, o, mejor dicho, el gran profeta, de la poesía moderna.



Obras

Salon de 1845 / El Salón de 1845 (1845)
Salon de 1846 / El Salón de 1846 (1846)
La Fanfarlo (1847)
Du vin et du haschisch (1851)
Fusées (1851)
L'Art romantique (1852) con publicación en 1869.
Morale du joujou (1853)
Exposition universelle (1855)
Les Fleurs du mal / Las flores del mal (1857)
Le Poème du haschich (1858)
Salon de 1859 / El Salón de 1859 (1859)
Les Paradis artificiels / Los paraísos artificiales (1860)
La Chevelure (1861)
Réflexions sur quelques-uns de mes contemporains (1861)
Richard Wagner et Tannhäuser à Paris (1861)
Petits poèmes en prose o Le Spleen de Paris / Pequeños poemas en prosa o Spleen de París (1862)
Le Peintre de la vie moderne / El Pintor de la vida moderna (1863)
L'œuvre et la vie d'Eugène Delacroix (1863)
Mon cœur mis à nu (1864)
Les Épaves / Los despojos (1866)
Curiosités esthétiques / Curiosidades estéticas (1868)
Journaux intimes (1851-1862)


Ana Saavedra