Querido amigo Anaqueliano, el sino en contraposición con el si no. Ejemplos prácticos
viernes, 31 de julio de 2015
viernes, 19 de junio de 2015
Y dijo si..., pero sin acento (Tercera parte y final)
Querido Anaqueliano, aunque la imagen ponga SÍ, hay otro si que no lleva tilde:
El que denota condición o suposición en virtud de la cual un concepto depende de otro u otros. Ejemplo: Si llegas el lunes, llegarás a tiempo. Estudia, si quieres ser docto.
El que denota aseveración terminante. Ejemplo: Si ayer lo aseguraste aquí mismo una y otra vez delante de todos nosotros, ¿cómo lo niegas hoy?
Para introducir oraciones interrogativas indirectas, a veces con matiz de duda. Ejemplo: Ignoro si es soltero o casado. Hay que ver si hacemos algo en su favor. Pregúntale si querría entrar en una casa de comercio.
El que denota ponderación o encarecimiento. Ejemplo: Es atrevido, si los hay.
A principio de frase, da énfasis o energía a las expresiones de duda o aseveración. Ejemplo: ¿si será verdad lo del testamento? ¡Si dije que esto no podía parar en bien!
Para introducir oraciones desiderativas. Ejemplo: ¡si Dios quisiera tocarle en el corazón!
Con valor distributivo cuando se emplea repetida para contraponer, con elipsis de verbo o no, una cláusula a otra. Ejemplo: Si hay ley, si razón, si justicia en el mundo, no sucederá lo que temes. Iré, si por la mañana o por la tarde, no puedo asegurarlo. Malo, si uno habla, si no habla, peor.
Tras el adverbio como o la conjunción que, se emplea en conceptos comparativos. Ejemplo; Andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos. Se quedó más contento que si le hubieran dado un millón.
Para contraponer un concepto. Ejemplo: si me mataran no lo haría. No, no lo haré si me matan.
Y por último, si:
En música, séptima nota de la escala musical.
viernes, 8 de mayo de 2015
Y dijo... sí (Segunda Parte)
Querido
amigo Anaqueliano, el sí se usa también, cuando se expresa afirmación,
respondiendo a una pregunta.
Indica
aseveración o consentimiento, en lo que se dice o se cree, o para ponderar una
idea: Ejemplos: Esto sí que es portarse. Aquel sí que es buen letrado.
Usando
énfasis para recalcar la afirmación expresada por el verbo con que se une.
Ejemplo: Iré, sí, aunque pierda la vida.
Como
consentimiento o permiso. Ejemplo: Ya tengo el sí de mi padre. Dar a alguien el
sí.
viernes, 13 de febrero de 2015
Y dijo... sí (Primera Parte)
A ver si ayudamos a nuestro querido amigo Anaqueliano a resolver sus dudas...
¿Cuándo uso el sí?
El sí, querido amigo Anaqueliano, es un pronombre personal. Forma de la tercera persona singular y de plural que se emplea únicamente como término de preposición.
Ejemplo: De por sí
Para determinar cada cosa por separado; sola o aparte de las demás. Por su propia naturaleza
Ejemplo: La caoba ya es de por sí bastante oscura
Con el pensamiento o sin dirigir a otro la palabra
Ejemplo: Dijo para sí y ante sí
Por propia deliberación y sin consultar a nadie ni contar con nadie
Ejemplo: Dueño de sí mismo, valor en sí mismo
viernes, 6 de febrero de 2015
De espacios y otros derroteros
En esta ocasión hablaré acerca de dónde se desarrollan las acciones de los personajes: el espacio y el tiempo. En teoría narrativa estos dos son los elementos más importantes del relato.
El espacio es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos en un tiempo determinado. No se refiere solo al espacio físico en el que se desenvuelven los personajes sino al espiritual y moral.
Espacio físico
Se refiere al lugar en concreto donde se realizan los hechos. Puede ser de dos tipos, abierto o cerrado. El abierto, como su nombre da a entender, es aquel que está al "aire libre" mientras que el cerrado es interno, como el interior de una casa, por ejemplo. Es realizado por medio de descripciones así que no incluye acciones.
Por ejemplo:
La noche era fría y tormentosa. Los árboles se deshojaban lentamente por la llegada del otoño.
La noche era fría y tormentosa. Los árboles se deshojaban lentamente por la llegada del otoño.
Espacio psicológico
Es la atmósfera espiritual que rodea a los personajes. Son características atribuidas a sujetos activos como amor, odio, miedo... e influye en sus acciones.
Por ejemplo:
El ambiente se había vuelto irrespirable y podía cortarse con un cuchillo. Lágrimas parecían caer de los tapices y sillones.
El ambiente se había vuelto irrespirable y podía cortarse con un cuchillo. Lágrimas parecían caer de los tapices y sillones.
Espacio social
Es el entorno cultural, religioso, económico y moral que se teje en torno a los personajes.
Por ejemplo:
Los niños en el internado solían dividirse de acuerdo a la cantidad de dinero que colgaba del bolsillo de sus padres.
Los niños en el internado solían dividirse de acuerdo a la cantidad de dinero que colgaba del bolsillo de sus padres.
En cuanto al tiempo, éste se divide en real o imaginario, depende de la intención del relato.
Tiempo del relato
Es el orden en el que se organizan los acontecimientos.
Tiempo referencial histórico
Aquel que hace referencia al tiempo real en el que se dan los hechos. Es el contexto histórico en el que se sitúa.
Es así como se va conformando la estructura del relato, valiéndose de estos elementos que lo entretejen para darle veracidad.
Santa Cassandra Aguilera Hernández (SCAH)
domingo, 4 de enero de 2015
¿Cómo uso el como?
No es tan difícil diferenciar uno del otro, pero ¿cómo uso el como?
La utilización del cómo puede ser de nueve modos diferentes:
1. Adverbio interrogativo o exclamativo
2. Como valor causal
3. Cuando aparece precedido de la conjunción según o del verbo depender
4. Como uso exclamativo en español antiguo.
5. En zonas del Caribe se utiliza como interrogativo
6. Como adverbio exclamativo seguido de la conjunción que
7. Seguido del adverbio no, cuyo significado equivale a sí claro.
8. Precedido de artículo, el adverbio se sustantiva.
9. Verbo comer
Ejemplos
4. Como uso exclamativo en español antiguo.
5. En zonas del Caribe se utiliza como interrogativo
6. Como adverbio exclamativo seguido de la conjunción que
7. Seguido del adverbio no, cuyo significado equivale a sí claro.
8. Precedido de artículo, el adverbio se sustantiva.
9. Verbo comer
Ejemplos
1. ¿Cómo te encuentras?; ¡Cómo aguantó el chaparrón!
2. ¿Cómo no me lo dijiste?
3. Eso, según cómo se mire, es una ventaja o un inconveniente
4.¡Cómo eres artificiosa!, pero a mí no me engañas, niña
5.¿Cómo te gusta Bedford?
6.¡Cómo que no!
7.¡Cómo no vas a poder echar un vistazo!
8.¿Dónde está la explicación del qué y el cómo de la reforma?
9. Me como esa hamburguesa.
2. ¿Cómo no me lo dijiste?
3. Eso, según cómo se mire, es una ventaja o un inconveniente
4.¡Cómo eres artificiosa!, pero a mí no me engañas, niña
5.¿Cómo te gusta Bedford?
6.¡Cómo que no!
7.¡Cómo no vas a poder echar un vistazo!
8.¿Dónde está la explicación del qué y el cómo de la reforma?
9. Me como esa hamburguesa.
lunes, 15 de diciembre de 2014
Armando los diálogos, parte 2.
Para complementar la
entrada anterior de esta sección, vamos a poner unos ejemplos,
recreando algunas de las situaciones a las que nos enfrentamos a la
hora de escribir. Va direccionado básicamente a la puntuación
dentro de los diálogos y el inciso.
Recordemos:
- Los diálogos de nuestros personajes van precedidos de la raya (Alt + 0151).
Entre la raya y el
diálogo, al inicio, no se deja espacio alguno. Al final del párrafo
del diálogo no se cierra con la raya.
—Dialogo.
- El inciso se escribe entre las rayas y tampoco se deja espacio alguno entre la raya y el inciso. Al final del párrafo del diálogo no se cierra con la raya inclusive después del inciso.
—Dialogo
—inciso.
- En conclusión, se separa el dialogo y el inciso con un espacio.
—Diálogo(espacio)—inciso.
La puntuación en los
diálogos.
- —Me pasas el cepillo. —María ni se inmutó—. Excelente, así nos va.
Podemos
apreciar que en el diálogo del personaje el punto va seguido de la
frase, después el espacio que separa al inciso enmarcado entre las
rayas.
En
el caso del inciso, el punto va después de la raya, y a continuación
continua una segunda frase del personaje.
—Diálogo
—inciso.
—Diálogo
—inciso—. Diálogo.
—Diálogo.
—Inciso—. Diálogo.
- —Entonces nos vemos en la parada —dijo Juan—, una vez allí revisamos el itinerario y nos vamos.
Como
en el ejemplo anterior, pero en este caso con una coma, después de
la raya final que enmarca el inciso.
—Diálogo
—inciso—, diálogo.
—Diálogo,
—inciso—, diálogo.
- —Recuerden lo que dijo el conductor —Juan levantó la voz desde la última fila—: no se hacen paradas intermedias.
En
este ejemplo la misma regla con los dos puntos.
—Diálogo
—inciso—: diálogo.
Si
estás narrando la historia en un párrafo independiente y a
continuación va a intervenir uno de los personajes, relacionándolo
con lo que estas comentando, utiliza los dos puntos y aparte, y
continúa con el diálogo del que hacías referencia. En este caso
intervienen varios párrafos.
—Nos largamos.
—Juan dijo con plena seguridad.
Todos
callaron, estaban tan asustados que cualquier opción era buena,
entonces asomó María y preguntó:
—¿Y
si dejamos de huir? —Juan le miró indignado, pero nadie la
callaría—No nací para ser una cobarde.
- —¿Cómo te atreves? —preguntó indignado—. Deja ya de amargarme la vida.
Sabemos
que seguido de uno los signos de interrogación o exclamación se
escribe con mayúscula, en el caso de los diálogos se pone un punto
después del inciso asumiendo que la pregunta inicial del diálogo
misma ya termina en punto. También apreciamos que el inciso en el
ejemplo inicia con minúscula, se debe a que en el inciso hay un
verbo dicendi.
- —¿Diálogo? —Inciso—. Diálogo. (sin verbos de habla en el inciso)
- —¿Diálogo? —inciso—. Diálogo. (verbos de habla en el inciso).
- —¡Diálogo! —Inciso—. Diálogo. ( sin verbos de habla en el inciso)
- —¡Diálogo! —inciso—. Diálogo. (verbos de habla en el inciso).
Un fuerte abrazo queridos amigos, espero os sea de ayuda, hasta pronto.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Y si comenzamos a utilizar bien el "porque"
Esta es la tercera entrega en que explicamos el uso correcto del "porque"
1. Conjunción causal
2. Como encabezamiento de las respuestas a las preguntas cuya introducción es la secuencia por qué
3. Como conjunción final
Ejemplos
Ejemplos
No fui a la fiesta porque no tenía ganas [= ya que no tenía ganas].
La ocupación no es total, porque quedan todavía plazas libres [= puesto que quedan todavía plazas libres].
¿Por qué no viniste? —Porque no tenía ganas.
Cuando tiene sentido causal, es incorrecta su escritura en dos palabras.
Hice cuanto pude porque no terminara así [= para que no terminara así].
En este caso, se admite también la grafía en dos palabras (pero se prefiere la escritura en una sola):
Hice cuanto pude por que no terminara así.
Fuente: Diccionario de la Real Lengua Española
María Loreto
viernes, 28 de noviembre de 2014
¿Sabes cómo y cuándo se usa porqué?
En esta segunda entrega de trucos para escribir mejor, voy a hablarles del porqué. que normalmente se utiliza en medio de una frase también en forma de interrogación.
Porqué: es un sustantivo masculino que equivale a causa, motivo, razón, y se escribe con tilde o acento por ser palabra aguda terminada en vocal. Puesto que se trata de un sustantivo, se usa normalmente precedido de artículo u otro determinante:
No comprendo el porqué de tu actitud (= la razón de tu actitud).
Todo tiene su porqué (= su causa o su motivo).
Como otros sustantivos, tiene plural:
Hay que averiguar los porqués de este cambio de actitud.
Dicho de otro modo: puedes utilizar porqué para indicar una razón, causa o motivo y como en los ejemplos, se utilizan en medio de una oración.
Dicho de otro modo: puedes utilizar porqué para indicar una razón, causa o motivo y como en los ejemplos, se utilizan en medio de una oración.
María Loreto
lunes, 10 de noviembre de 2014
Armando los diálogos, parte 1.
Hola queridos anaquelianos, reciban un fuerte abrazo, ahora nos centramos en los diálogos y los diversos elementos que forman parte de los mismos.
La función que cumplen los diálogos es dar voz a nuestros personajes, cada uno de ellos con sus propias personalidades y reflejar el puesto que ocupan dentro de nuestros escritos, el autor debe tener la habilidad de que el lector los identifique por medio de los diálogos, tienen que fluir de forma natural con realismo y coherencia. Esto se consigue con personajes bien definidos, para esto anteriormente en la entrada (Quiero escribir, ¿cómo lo hago?), hemos dado unos cuantos consejos que esperamos les haya servido de ayuda.
Para crear los diálogos utilizaremos
Rayas o también conocidos como guiones largos.
Igualmente veremos aquí los guiones medios y cortos, así como su utilización. Los obtenemos de la siguiente manera.
Guiones largos.
Se consiguen pulsando: alt + 0151, también: Ctrl + Alt + el guión del teclado numérico.
Al inicio no se deja espacio entre la raya y el dialogo, aun si este lleva algún signo de interrogación o admiración, tampoco se cierra la raya al finalizar el diálogo, ni antes ni después del punto final, ejemplo:
- —Mañana te llamo, espero sigas disponible.
Guiones medios.
Se consiguen pulsando: Alt + 0150 del teclado numérico.
Los guiones medios (–) se utiliza en un párrafo donde el narrador (no los protagonistas) quieren expresar algo –como esto– y no hay dialogo, ejemplo:
María cruzó la calle sin mirar a nadie –como una suicida– y por poco el coche gris se la lleva por delante.
Guiones cortos.
Los guiones cortos (-) se utilizan para separar palabras compuestas o titubeos, es el guión sin más, ejemplo:
- —¡Pe-pero te has vuelto loca?
Pensamientos.
Del narrador.
Para escribir lo que el narrador piensa, la frase irá entre guiones medios (Alt+0150).
Del Personaje.
Para escribir lo que piensa el personaje, la frase ira entre comillas angulares, también llamadas latinas o españolas, se obtienen pulsando: Alt + 0171 («), y Alt+0187 (»). También Alt+174 («), Alt+175 (»).
Comillas.
Cuando se quiere representar una palabra irónica, vulgar e impropia figurada o inventada por el autor, irá con minúsculas:
- —Si claro «alegre» me he quedado.
También es correcto en cursiva:
- —Si claro alegre me he quedado.
Títulos de artículos, poemas, cuadros, noticias, reportajes y demás, irá entre comillas y la primera con mayúscula:
- —El encabezado decía: «Despacio va mejor» y aprovechó para no hacer nada.
- —El encabezado decía: Despacio va mejor y aprovechó para no hacer nada.
También se utiliza para enmarcar citas textuales, si se hace una cita dentro del entrecomillado, se utilizan las comillas inglesas (“…”). Si dentro de esta nueva cita se pone otra cita debe hacerse con las comillas simples (‘…’).
Paréntesis.
Se lo utiliza para acotar datos, ejemplo:
Era pasado el mediodía (la una menos cuarto) cuando llegó Lucía emocionada.
El inciso.
El inciso dentro de los diálogos es utilizado cuando el narrador interviene para complementar el diálogo, el inciso puede ser meramente informativo o darle un matiz que pudiera cambiar totalmente el sentido del diálogo, ejemplo:
- —Ya voy, no insistas.
- —Ya voy, no insistas —dijo María.
- —Ya voy, no insistas —respondió María asustada.
- —Ya voy, no insistas —sostuvo María al mismo tiempo que daba un portazo al salir.
Como podemos apreciar en estos ejemplos, con el inciso del narrador se puede poner en manifiestos una acción y el estado de ánimo del personaje o simplemente informar que es María quien habla.
Es en el inciso donde utilizamos los verbos dicendi y sus variantes acompañados con un calificativo y descripción.
Entre el inciso y los guiones largos de los diálogos no hay espacio alguno y como se ha descrito anteriormente, no se cierran los guiones largos al final, ejemplos:
Simple:
- —Ya voy, no insistas.
Con inciso:
- —Ya voy, no insistas —dijo María.
Con inciso y después continuamos con el diálogo:
- —Ya voy, no insistas —dijo María— espera unos segundos.
Cuando se utiliza un verbo dicendi dentro del inciso del narrador (decir, exclamar, afirmar, responder, etc.), este empezará con minúscula, aunque el diálogo haya terminado con un punto, un signo de exclamación o de interrogación, que como todos sabemos tiene el mismo valor que un punto.
lunes, 3 de noviembre de 2014
Tipos de narrador en el relato o ¿quién rayos es el que me cuenta la historia?
Al escribir o analizar un relato, la primer duda que nos asalta es quién cuenta la historia, desde qué perspectiva, por qué así y no de otra manera. Esclarecer el tipo de narrador que se presenta en cada relato es fundamental para la conformación del mismo, pues dicta la información que el lector conocerá de la historia y evidenciará en quién debe apoyarse para construir el significado del relato. ¿Será uno de los personajes? ¿Una voz ajena a los acontecimientos de la historia? ¿El mismo protagonista?
Para puntualizar este componente es necesario conocer los diferentes tipos de narradores que los estudiosos de la literatura se han dado a la tarea de clasificar y caracterizar. En este post lo que me propongo es mostrarles los tres principales tipos de voces narrativas que se pueden encontrar en un relato.
Narrador omnisciente
Es aquel que conoce toda la historia, los sentimientos y motivaciones de los personajes. No es un personaje como tal, más bien es un agente externo que se encarga de contar las peripecias del protagonista y demás personajes que intervienen en el relato. Siempre se escribe en tercera persona del singular (por ejemplo: Ramiro Huerta, asustado, supo que estaba muerto cuando se dio cuenta que tenía un agujero grande y sangrante en el lado izquierdo del pecho…). Este tipo de narrador controla la narración pues conoce todo lo que ha pasado y lo que pasará, lo que quiere decir que sabe más que los personajes.
Narrador equisciente
Es aquel que conoce lo mismo que el protagonista, esta voz narrativa toma la forma de uno de los personajes de la historia y se limita a contar sólo lo que experimenta en ella, permite ver las acciones del personaje principal pero no penetra en su interior. Tampoco puede narrar acerca del interior de otros personajes, sólo su perspectiva como uno de ellos.
Narrador deficiente
Esta voz narrativa conoce menos de los hechos que el propio protagonista. Se limita a contar las acciones como suceden, sin entrar al interior de los personajes ni centrarse en ninguno en específico. Es objetiva y actúa como si de una cámara se tratase, muestra los hechos a lo largo de la narración como mero testigo, por ello, a este tipo de voz narrativa se le conoce como narrador testigo.
Ahora bien, ¿qué es un narrador? Es aquella voz que el autor del relato selecciona para que sea el eco a través del cual contará la historia. Es uno de los elementos más importantes y sin él no habría historia. Existen diferentes tipos de voces y la elección de cada una depende de lo que el autor quiera que se conozca de las acciones de los personajes.
Los diferentes tipos de voces narrativas (narradores) son:
Narrador omnisciente
Es aquel que conoce toda la historia, los sentimientos y motivaciones de los personajes. No es un personaje como tal, más bien es un agente externo que se encarga de contar las peripecias del protagonista y demás personajes que intervienen en el relato. Siempre se escribe en tercera persona del singular (por ejemplo: Ramiro Huerta, asustado, supo que estaba muerto cuando se dio cuenta que tenía un agujero grande y sangrante en el lado izquierdo del pecho…). Este tipo de narrador controla la narración pues conoce todo lo que ha pasado y lo que pasará, lo que quiere decir que sabe más que los personajes.
Narrador equisciente
Es aquel que conoce lo mismo que el protagonista, esta voz narrativa toma la forma de uno de los personajes de la historia y se limita a contar sólo lo que experimenta en ella, permite ver las acciones del personaje principal pero no penetra en su interior. Tampoco puede narrar acerca del interior de otros personajes, sólo su perspectiva como uno de ellos.
Narrador deficiente
Esta voz narrativa conoce menos de los hechos que el propio protagonista. Se limita a contar las acciones como suceden, sin entrar al interior de los personajes ni centrarse en ninguno en específico. Es objetiva y actúa como si de una cámara se tratase, muestra los hechos a lo largo de la narración como mero testigo, por ello, a este tipo de voz narrativa se le conoce como narrador testigo.
Ya sea para escribir o analizar un relato, conocer un poco acerca de esta clasificación es fundamental para establecer su estructura. Existen otro tipo de clasificaciones, las cuales enriquecen las que acabo de describirles y que conoceremos en artículos sucesivos. Espero esta información les haya sido útil y estoy a su disposición en los comentarios.
Santa Cassandra Aguilera Hernández (SCAH)
viernes, 24 de octubre de 2014
Comienza la aventura del "por qué"
Esta es la primera vez que tengo la oportunidad de desarrollar otras de las facetas que me fascinan y, no es otra que, intentar explicar de la forma más didáctica posible y compartir algunos trucos que he ido aprendiendo desde la época en que estudiaba hasta la fecha, el caso es que uno nunca termina de aprender, espero que les sirva y las dudas, ya saben, para eso tenemos los comentarios en donde podrán ponerlas, gracias por estar aquí.
Uso del por qué
Se trata de la secuencia formada por la preposición por y el interrogativo o exclamativo qué (palabra tónica que se escribe con tilde diacrítica para distinguirla del relativo y de la conjunción que). Introduce oraciones interrogativas y exclamativas directas e indirectas:
Ejemplos:
¿Por qué no viniste ayer a la fiesta?
No comprendo por qué te pones así.
¡Por qué calles más bonitas pasamos!
Obsérvese que, a diferencia del sustantivo porqué, la secuencia por qué no puede sustituirse por términos como razón, causa o motivo.
Dicho de otro modo: Cuando puedas utilizarlo en una frase de interrogación, afirmación o exclamación deberás escribir; "por qué".
Fuente: Diccionario de la Real Lengua Española
María Loreto
lunes, 20 de octubre de 2014
Verbos dicendi
Estimados anaquelianos, algo de lo que debemos sentirnos orgullosos es que nuestro idioma tiene una gran riqueza léxica, por ese motivo en esta ocasión hablaremos de los verbos dicendi, llamados también declarativos o del habla, y a continuación pasamos a detallarlos con una breve descripción delante de cada uno de ellos. En lo posterior podréis comprobar que al utilizarlos harán que nuestros escritos no sean repetitivos y le den un mejor enfoque a las diversas situaciones que nuestros personajes van a vivir.
Verbos dicendi, declarativos o del habla.
- Afirmar: Asegurar, decir que es verdad o dar por cierto algo.
- Admitir: Aceptar o dar por bueno. Recibir o dar entrada.
- Asegurar: Afirmar la certeza de algo o quedar seguro de que se está en lo cierto.
- Aseverar: Afirmar o asegurar.
- Comentar: Expresar opiniones o valoraciones sobre algo.
- Comunicar: Hacer saber alguna cosa a alguien, informar. Conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito.
- Confirmar: Corroborar la verdad de algo. Dar a una persona o cosa mayor firmeza o seguridad, asegurar.
- Contar: Referir o relatar un suceso:
- Decir: Expresar verbalmente el pensamiento.
- Declarar: Exponer, dar a conocer o explicar. Manifestar un hecho o decisión.
- Enfatizar: Expresarse con énfasis.
- Escribir: Representar conceptos o ideas mediante letras o signos convencionales.
- Explicar: Exponer cualquier materia o doctrina con palabras que la hagan más comprensible. Darse a entender.
- Indicar: Dar a entender con indicios y señales.
- Manifestar: Declarar o expresar una opinión, idea o sentimiento. Declarar o expresar de manera pública.
- Precisar: Fijar o determinar de modo preciso (precisar algo). Necesitar o considerar necesario e imprescindible (precisar de algo).
- Puntualizar: Precisar, matizar una opinión o algo que se ha dicho. Contar o explicar describiendo todos los puntos o circunstancias con detalle.
- Querer decir: Significar o dar a entender.
- Recalcar: Pronunciar o expresar poniendo especial énfasis. Decir palabras con lentitud y exagerada fuerza de expresión, para que se entiendan bien.
- Reconocer: Aceptar, admitir algo.
- Responder: Contestar, satisfacer a lo que se pregunta o propone. Dar una réplica, reaccionar.
- Subrayar: Destacar o recalcar. Pronunciar con énfasis y fuerza determinadas palabras.
- Señalar: Apuntar, mostrar, indicar.
Entramos en este tema como una antesala para ir construyendo en futuras entradas los diálogos de nuestros personajes, con su utilización la escena gana en cuanto a la expectativa que creamos ante nuestros lectores y nos ayuda a visualizar mucho mejor lo que está aconteciendo en ese momento, las emociones y actitud de nuestros personajes se verán reflejadas con más claridad, para comprobarlo ponemos a continuación un pequeño ejemplo:
1)
—Mírala, tan guapa e inalcanzable.
—La verdad, a mí no me lo parece.
—¡Qué ciego estás!
2)
—Mírala, tan guapa e inalcanzable —dijo Juan.
—La verdad, a mí no me lo parece —dijo su amigo.
—¡Que ciego estás! —le contestó.
3)
—Mírala, tan guapa e inalcanzable —suspiró Juan al verla pasar (en este caso decir algo al suspirar).
—La verdad, a mí no me lo parece —replicó su amigo mostrando indiferencia.
—¡Que ciego estás! —enfatizó sin quitar la mirada de su musa.
En este corto diálogo entre dos amigos, vemos como en el inciso altera por completo el numeral tres, y nos ayuda a comprender el estado de ánimo de nuestros personajes mientras interactúan entre ellos. Esperamos que os sirva de ayuda, un abrazo.
lunes, 6 de octubre de 2014
Quiero escribir. ¿Cómo lo hago?
Hola querido anaqueliano, puede que esta pregunta te haya rondando por la cabeza una y otra vez, o puede ser que ya te hayas lanzado en esta gran aventura, o tal vez no. Desde aquí queremos decirte que te atrevas a hacerlo, toda historia merece ser contada, hay mucha gente allí afuera que le gustaría leer lo que tú quieres escribir, tienes que superar el miedo al no soy capaz, no puedo y no sé cómo hacerlo. No amigo mío, quítate eso de la cabeza y para eso hemos preparado unos cuantos consejos que esperamos te sirvan de ayuda para que sí puedas conseguir crear tu historia.
Cuando escribas, hazlo en tu idioma, somos una gran comunidad de habla hispana, y dependiendo del sitio de donde seas, hablarás de una forma u otra. Haz que esa esa historia sea tuya.
Escribe de lo que tú sabes, tenlo por seguro que al hacerlo te resultará mucho más fácil narrar la historia, escribe la historia que a ti gustaría leer, y no te olvides de investigar para que sea creíble ante los ojos de los lectores, uno de los temas más complicados son los históricos, requieren de mucho trabajo de investigación, y la historia tiene que ser verosímil y concordar con los hechos que acontecieron tiempo atrás.
Tienes una gran cantidad de géneros de donde escoger: Romántica, policiaca, ciencia ficción, etc… Generalmente si has pensado en escribir un libro, ya te has decantado por un género, o tal vez quieres contar tu propia historia, puedes darle el matiz que tú quieras.
Hay muchas personas que para escribir se encierran y no salen de su claustro personal hasta conseguir la historia, esta forma es muy complicada y te puede llegar a asfixiar y posiblemente terminaras por declinar con tu propósito sino estás realmente comprometido en crear tu historia.
Personalmente creo que la manera más fácil de hacerlo es con la ayuda de anotaciones, escoge tú la forma que te sea más fácil o a la que mejor te adaptes, puedes hacerlo con posits o papelitos por así decirlo o con la ayuda de una libreta de apuntes, esta deberá acompañarte siempre, nunca sabes cómo, cuándo y dónde te llegará la inspiración, o se encienda esa lucecilla en tu cabeza y seguramente ya te habrás dado cuenta que el “al llegar a casa me lo apunto” por lo general no funciona, ya puede ser porque se te fue la idea, o simplemente olvidaste hacerlo. Estas pequeñas citas que vas recopilando organízalas, no esperes a tener una cierta cantidad para hacerlo, verás que cuando las vayas repasando ya tienes una pequeña historia que contar.
Igualmente conocerás a gente que se deja llevar por la historia, que se sientan frente a su ordenador y la novela va fluyendo por sí sola, y página a página va tomando forma, no te preocupes si no es tu caso, una buena recomendación es organizar la historia por medio de esquemas, así tendrás una guía y una visión de tu novela, de los personajes y de como se mezclan entre ellos dentro del conflicto (muy importante) que les envuelve, e improvisa, no te cortes, aumenta, quita, entrelaza, tan importante como saber crear es saber borrar. Otra herramienta que te puede ayudar es grabar tus ideas, se trata de que esos momentos de lucidez creativa no se pierdan, solo tú sabes cómo conseguirlo, hazlo.
Que te parece si ahora organizamos un poco lo expuesto y ahondamos en ciertos puntos, recuerda que tú y solo tú sabrás como conseguirlo, esto es una guía que esperamos te sirva de ayuda, es más, encontraras mil una maneras de cómo hacerlo en cada sitio en que busques, nuestro único afán es ayudarte con unos cuantos consejos que salen de nuestras experiencias personales, adáptalos según creas conveniente para que puedas crear tu historia, continuemos pues.
- La determinación de hacerlo es primordial, quítate el no puedo de la cabeza, por supuesto que puedes, sorpréndenos, adelante.
- Elige un género, recuerda se te hará más fácil escribir la historia que a ti te gustaría leer, escribe para ti, escribe de lo que tú conoces.
- Elige la historia de la que quieres hablar.
- Recopila ideas.
- Grabaciones.
- Anotaciones: posits, libreta, etc.
- La época: pasado, presente, futuro o entrelázalos, tú tienes el control.
- Crea tus personajes y consigue conócelos a fondo.
- Qué los motiva.
- Pasiones.
- Ambiciones.
- Manías.
- Complejos.
- Actitudes.
- Sus miedos.
- Sus logros.
- Cómo son físicamente: edad, estatura, etc.
- Su aspecto sociológico: familia, amigos etc.
- Crea una biografía de cada uno de ellos.
- El personaje debe tener coherencia dentro de toda la trama, tiene que ser consecuente con el mismo, saca lo mejor y lo peor de cada uno de ellos según vayas creando la historia.
- Dale forma a tu historia, realiza esquemas e incluye los personajes, has un esquema general o por capítulos, así tendrás:
- Una visión de la historia que vas a contar.
- Cuál es el conflicto.
- Del personaje principal
- Del antagonista
- Donde aparece y desaparece cada personaje.
- La historia se resuelve o dejas la puerta abierta para una segunda parte.
- Ahora ponte a escribir, saca tu primer borrador.
Una vez tengas tu primer borrador, te queda por delante el trabajo de corregir, personalmente yo dejo reposar la historia, no tengo un tiempo determinado para ello, igualmente tú sabrás como funcionas, eso sí, no dejes tu historia en el olvido, mientras tanto sigue recopilando anotaciones, pensando que podrías cambiar, agregar o quitar. Para ponerte un ejemplo de tiempo, podríamos decir una semana después, vuelve a escribir tu historia, seguro se te han ocurrido muchas cosas que modificar, lo importante es que te guste lo que has hecho y que no desfallezcas, corrige, corrige y corrige, cuantas veces quieras hasta que llegue el momento en que veas que tu trabajo ya tiene la forma que querías darle.
Pide opiniones a las personas de confianza, y prepárate a recibir críticas de tu trabajo, lo importante es aprender de ellas, y tienes que saber encajarlas. Solo tú conoces a las personas a quien has pedido su opinión, analízalas y una vez más aprende de ellas.
Ahora bien, espero os haya gustado y sobre todo que os haya servido de ayuda, y recuerda que es solo una pequeña guía, que la podéis modificar a vuestro antojo y como mejor se adapte a vuestra forma de escribir. Estimados anaquelianos reciban un fuerte abrazo y os esperamos aquí para seguir compartiendo nuestras experiencias, hasta pronto.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Bienvenidos a Recursos para escritores
Estimados amigos, reciban un cordial saludo de parte de todos quienes conformamos el equipo de Anaquel Literario. En este espacio publicaremos nuestros "tips anaquel", pequeñas herramientas y consejos que esperamos te ayuden a despejar ciertas dudas que pueden surgir en el camino de este maravilloso arte: escribir.
Querido Anaqueliano, a ti, que nos haces vivir un sinfín de vidas cuando creas tus historias, te pedimos que aprendamos juntos y disfrutemos de nuestra pasión, para esto, prometemos esforzarnos al máximo y así estar a la altura de tus expectativas. Gracias por estar con nosotros, por regalarnos estos valiosos minutos de tu vida, un fuerte abrazo y hasta pronto.
Error, Horror y Honor
¿Por qué escribir bien?
El idioma que nos une a todos en este grupo, es el español y escribir bien sin errores, se ha vuelto una necesidad imperiosa y sobre todo, cuando se escribe pensando en publicar una novela, el peor crítico que un escritor puede tener, es el lector que sin querer examinar ninguna novela, se encuentra con errores, no debería suceder nada porque esos errores se informan a los interesados y ellos actuarán en consecuencia y si no hay acceso, con hacerlos llegar a la editorial de forma filatrópica, estaremos contribuyendo a que las futuras ediciones de ese libro que tanto nos gustó, salga en mejores condiciones en una segunda, tercera o cuarta edición.
Por desgracia, este camino no siempre lo escogen los reseñadores, lo sé porque a raíz de una investigación que realicé para un artículo que publiqué hace algunos meses, un mismo libro tenía diferentes comentarios, pero muchos de ellos se basaban en algo que no es propio de un simple lector, como lo es el estilo, las expectativas que se habían formado respecto del libro y también de unos análisis exageradamente detallados de ortografía, gramática, sintaxis, morfología que, si soy honesta, no venían al caso porque los autores de dichas reseñas, en sus propios escritos, no respetaban ninguna norma, entonces, ¿para qué hacer un análisis tan concienzudo, si en el fondo lo más probable es que esa persona, no tiene idea de lo que habla?, podría dejar muchos enlaces para que verificaran lo que digo, baste decir que esas reseñas mal redactadas y enfocadas, dejaban mucho que desear en cuanto al uso del idioma, con esto quiero decir que habrá quién se ocupe especialmente de realzar las cosas negativas de una novela o un simple escrito, por eso, cuando la profesión es escribir, debe pasar por muchos filtros antes de que salga al mercado y ser corregidos, no es delito, al contrario, es una buena forma de aprender de los errores, es como cuando éramos niños que, de tanto escribir los dictados, terminamos por aprender cómo se escribían las palabras, lo mismo pasa con un libro.
Este espacio no pretende convertirse en un aula de clase, sino más bien, un lugar en que de forma didáctica, puedan aprender algunos trucos para mejorar sus escritos. La ventaja del idioma español o castellano es casi ilimitado, por cada palabra existen una variedad increíble de sinónimos y antónimos que se pueden utilizar y para eso basta con tener un enlace directo a la DRAE o un diccionario de los de antes, cualquiera sea el caso, nos ayudará en momentos de relajación mental, durante los cuales, somos incapaces de pensar o de ver el abanico de posibilidades que existen, es un error no utilizarlos, es un horror equivocarse teniendo tantas herramientas y es un honor contar con este espacio en el que podrán participar dejando sus comentarios.
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